07 Marzo 2017

Las rutas en mal estado

He leído en esta sección sendas cartas del lector Julio A. Esper sobre el problema de la ruta n° 340, que cubre el circuito chico. Lo felicito por señalar el mal estado de esa ruta tan importante para nuestra provincia. Parecida situación se repite en un largo tramo de la ruta 305, en el departamento Burruyacu, desde El Sunchal hasta villa Padre Monti y Los Chorrillos, que está enripiada pero que se encuentra en un estado deplorable. Las autoridades deberían entender que esas zonas, apacibles, con bellos paisajes, deberían ser asfaltadas, para que el viajero pueda disfrutarlas y transitarlas con seguridad.

Silvana Herrera
Ruta 305 km 12.6
Granja Modelo
Tucumán


Día de la Mujer

En la víspera del Día de la Mujer, quiero rendir mi modesto homenaje a las mujeres que brindaron su esfuerzo, ayuda y cariño. Tomo como ejemplos a Santa Juana de Arco, a la madre Teresa de Calcuta, que se brindó por combatir la pobreza y la exclusión, a la señora María Eva Duarte de Perón, que luchó para que todos los argentinos tuviéramos amparo, en la salud y en la educación, y el derecho para todos en la vivienda. No dudó ni un instante en buscar, desde la ley, el voto femenino, con el apoyo de su esposo el general Juan Domingo Perón, para que la mujer tuviera el derecho de elegir a las autoridades que nos gobiernan. En la actualidad tenemos que luchar todos para erradicar totalmente los femicidios, teniendo en cuenta que la mujer es la que nos da la vida y, por lo tanto, debemos cuidarla, tratando de que el hombre no se la quite; pensando siempre que es la que mantiene unida a la familia, la que sabe a diario de los gastos del hogar, la que se da maña para que el sueldo llegue a fin de mes, la que cuida a los niños desde que nacen y cuando crecen. Cuidemos a la mujer, hoy y siempre, es mi pedido.

Jorge Antonio Chaves
Sabin sin Número
El Corte - Yerba Buena

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Educación sexual integral

La violencia contra la mujer es una pandemia en todas las sociedades. Existen pocas situaciones como estas. Nos percatamos con toda claridad de un mal de siempre que afecta a la humanidad, en nuestra supuesta modernidad. Frente a ello hay una urgencia de acciones a profundizar y concretar. Todos los días se ve la carencia de recursos, humanos y financieros, para detener esta pandemia. Esto, a pesar del esfuerzo concreto denodado y, en ocasiones, eficaces que hacen muchísimas personas en diferentes instituciones, tanto oficiales como privadas o, también, a título individual. Sobre eso está claro la postura a tener: reconocer lo hecho, insistir en pedir que se haga más y no ceder ni un milímetro en los reclamos. En este 8 de marzo me quiero detener en un reclamo en particular: lo que voy a llamar “urgencia de prevención”. La pandemia no va a ceder, mientras no hagamos algo de cara al futuro. Esto sin negar que hoy haya una urgencia para resolver los casos que pasan y para dar respuestas concretas, específicas y eficaces a la situación que viven las mujeres por la violencia y que, lo digamos, repercute sobre el tejido social en su conjunto. Sin embargo, esta urgencia de prevención es lo que también debemos exigir. Ya no hay opción posible. En concreto, me refiero a la implementación real, directa y constructiva de la “educación sexual integral”, según lo que estipula la ley 26150. Basta de discusiones estúpidas y estériles. Lean la ley y comprendan que ofrece herramientas muy poderosas para esta urgencia de prevención. La ley, sépanlo, tiene una sola ideología: dar herramientas a las educandos basadas en el conocimiento, desarrollar en ellos actitudes positivas con uno y para el encuentro con el otro e incentivar los valores que creemos como sociedad: que la violencia no es el camino, que la educación debe desarrollar nuestra capacidad para ser felices y hacer el bien. Por eso, en este 8 de marzo, vuelvo a exigir esta educación sexual integral y con ello me sumo a las voces de tantas personas que creen que esta urgencia de prevención es, hoy, fundamental, y por eso, inaplazable. Dejar de hacerlo es ya un crimen, puesto que con ella, tenemos más chances que esta pandemia se reduzca en lo mediato y, tengamos esperanza, que se termine algún día. Ya no pidamos, ya no discutamos, exijamos la implementación de esta ley.

Francisco Juan José Viola
francisco.viola@hotmail.com

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Reclama atención del PAMI

Soy beneficiario del PAMI n° 150632344802, y desde hace dos años vengo solicitando con carácter de urgencia -dictaminado por mis médicos- un plan quirúrgico de remoción protésica, reconstrucción de tibia proximal con injerto óseo de banco, placas con tornillos y prótesis importadas con vástagos en rodilla izquierda. Tengo 51 años, y siento que mis derechos fueron violados, ya que en estos últimos dos años me tuvieron con mentiras, haciéndome deambular por cuatro sanatorios y un hospital, con la promesa de que ahí me iban a operar. Y hasta la fecha, sin solución. Cada médico auditor del PAMI se turna para mentirme. Me jubilé por incapacidad física con colocación protésica en ambas rodillas, y les pregunto a los señores del PAMI qué pasará conmigo si llegara a tener problemas en mi otra rodilla. Dios no lo permita. Yo soy una persona dependiente de ayuda para poder realizar mis quehaceres , ya que no puedo caminar. Jamás imaginé que el PAMI haría conmigo abandono de persona. Ojalá que este medio ayude a sensibilizar a PAMI filial Tucumán, que se acuerden que en mí tienen un afiliado abandonado, que merece y necesita una rápida acción: cirugía, urgente.

Jorge René Burgos
Alberdi y Rioja - Barrio 20 de junio
San Isidro de Lules


Tramos de rutas inseguros

Cuando llegamos con mi marido a la villa Mariano Moreno, todo era tan distinto... Los vecinos nos conocíamos muy bien los unos con los otros. Eran pocas las manzanas que conformaban la Villa, en un principio hasta la plaza principal y luego hasta la calle 25. Con el tiempo el barrio creció y hoy es una gran ciudad, Las Talitas, en la que fue creciendo la cantidad de calles y se fueron armando numerosos barrios. Es bueno y placentero cuando un pueblo o ciudad crece, pero es muy triste cuando ese crecimiento es acompañado por la inseguridad y la falta de limpieza en las calles. Un ejemplo, en la ruta nacional N° 9 no hay luz. Se colocaron lámparas muy lindas, modernas, pero en el tramo comprendido entre Villa Mariano Moreno y el barrio Villa Nueva Italia la luz no existe. En esta porción de ruta reina la más absoluta oscuridad. Es peligroso, ya que todo el año transita por allí mucha gente que trabaja, que hace compras. Y en tiempo de clases los chicos van y vienen de la escuela y hay gente esperando el ómnibus en las paradas. No sé a quién pertenece este pedacito de ruta, porque, si le reclamo a la Municipalidad de Las Talitas, seguro me responderán: a Vialidad, o a la Municipalidad de Tafí Viejo. Espero que las autoridades pertinentes reaccionen ante este pedido, por el bien de todas las personas que transitan por este lugar.

Carolina Dora Moreno
Calle 4 N° 110 - Villa Mariano Moreno
Tucumán


Pobreza, inseguridad, corrupción

Hay verdades que asustan, en verdad. Al parecer, desde siempre, una de cada tres familias de argentinos es pobre y muchos de ellos, con pobreza estructural, están en la indigencia. La macroeconomía y todos los sociólogos del mundo coinciden en que la corrupción gubernamental es la responsable de la misma. Digamos que, como personas, somos la consecuencia de nuestra herencia genética y de la influencia del ambiente, claro está. Por otra parte, el aumento de los delitos y la inseguridad se atribuyen a los padres e hijos en situación de pobreza, estigmatizándose así no solo a su situación económica , sino atribuyéndoseles una conducta delictiva y en consecuencias deberían ser punibles. Hoy, muchos se rasgan las vestiduras pidiendo bajar la edad de imputabilidad para aplicar los que se estima serían condignos castigos y con ello, mágicamente, terminarían la corrupción, la pobreza y la inseguridad. Sin embargo, vemos delincuentes en familias de clase media y alta, y en una misma familia, por ej. con cinco hijos, cuatro de ellos pueden tener conductas, normales, de honestidad y cumplimiento de normas sociales, y el otro/a tener conductas delictivas graves. Ahora bien, todos coinciden, sin fundamento alguno, que son los padres, los responsables de los delitos que se cometen, y se estigmatiza así no solo a la pobreza sino a la incultura, descuido y abandono de los hijos por sus propios padres. Veamos: los niños comienzan a ir a la escuela a los 4 o 5 años. Reciben allí no solo educación formal, programática, sino una información “social” dada por sus propios compañeros, algunos de ellos pillos, pero que influyen de manera notable en el comportamiento futuro de esos niños. Se manifiesta aquí la influencia nefasta de la sociedad sobre los genes del niño/a; y su comportamiento entonces puede llegar a ser impredecible. Las conductas son entonces una verdadera construcción social. Bajar entonces la imputabilidad, solicitar y esperar mejor comportamiento de la justicia (policías, fiscales, jueces) son medidas inconducentes y que ya han fracasado en el mundo. Debe haber un cambio global del sistema social, predicar con el buen ejemplo, ejercer mínimamente un esquema de premios y castigos en todos los niveles, jerarquizar el esfuerzo para superarse, la capacitación laboral permanente y el castigo condigno, si, a los corruptos. Todo esto aun es posible. ¿Llegará el día en que conoceremos el destino de las valijas con dinero de nuestra Legislatura, entre otros? Veamos de construir una sociedad cuyo ejemplo sea la base para la construcción social de los comportamientos.

Federico Vázquez
fedevazqueztuc@gmail.com


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