08 Marzo 2017

Paritarias

No acostumbro a contestar las cartas, porque se convierte en un ir y venir de explicaciones, pero lo voy a hacer con respecto a la carta del señor Brunet, “Paritarias I” del 27/2 , del diario LA GACETA. No soy dirigente de Sadop (estoy orgullosa de ser compañera de lucha), soy dirigente de la UDT, desde sus comienzos. Usted pregunta por qué año tras año se repite ese tire y afloje entre Gobierno y docentes antes de empezar las clases. Es porque los gobiernos quieren tapar con educación lo que no pueden justificar socialmente, así el costo político recae en la docencia. ¿No vio usted que todos piensan que somos los demonios que dejamos a los niños sin clase? ¿No se acuerda cuando hace dos años una “señora” dijo “los docentes de qué se quejan, si tienen tres meses de vacaciones y trabajan cuatro horas”, y ahora manda a sus delfines para desestabilizar al gobierno de Macri. Ahí se da cuenta que nos usan. Nosotros no queremos conflictos, queremos “paritarias nacionales” (el Gobierno puede convocarlas desde enero hasta marzo); las provinciales no existen y las reuniones en la provincia son con un “frente” poco confiable. Somos pocos y nos conocemos mucho. Por otra parte usted no puede comparar ahora con la época militar. ¿O usted exteriorizaba sus inquietudes en esa época, como lo hace ahora? Quiero aclararle señor Brunet que los docentes nunca tomamos ni tomaremos como rehenes a los niños, son los gobiernos populistas que se enjuagan la boca con justicia social y desde la época de Menem se aprovechan de estos conflictos para desprestigiarnos y hacernos responsables de las políticas educativas que desde hace años son un fracaso. Aunque usted lo dude, el Gobierno nacional es dialoguista y yo confío en él. Ahora, si hablamos de la provincia es diferente: tenemos un gobernador “en clase turista” y un Ministro de Educación que mira al sudoeste y construyó una “muralla” de asesores para no atender a nadie. En cuanto a la Bancaria, por su unión lograron un 24,5% de recomposición salarial (en hora buena, los felicito).

María Eugenia Ezquer
eugemuro@hotmail.es


Feminismo y cultura

La filosofía feminista ha venido enfrentando al antropocentrismo cultural formalmente desde la década de los ‘50, año de la reivindicación de la mujer frente a los ojos de la sociedad que, hasta ese momento -y quizás hasta hoy me atrevería a decir- ha centrado su visión cultural en la figura del hombre. Este, históricamente, ha sido “la medida de todas las cosas”, el hito para una historia de la humanidad. Pero es útil contar “lo que fue”, porque ello estará al servicio “de lo que será”. Y sólo quien tenga memoria de lo que sucedió podrá valorar lo que tiene hoy entre sus manos y hacia donde ir. Desde el inicial bíblico “no es bueno que el hombre esté solo”, se comienza a plantear esta supremacía andrológica que persiste hasta hoy. La teoría evolucionista muestra la elevación de las especies hasta la bipedestación y de allí a la configuración de un hombre, “homo sapiens” que, aunque genérico, nunca mostró en ningún texto la ilustración de la mujer como etapa final del desarrollo. El hombre aparece así, no solamente como el constituyente, sino como el “referente” del mundo. Aún cuando se pudiera argüir que la denominación “hombre” es neutral, ello no es así por la costumbre impuesta a la humanidad a lo largo de los siglos. Es esto un falso genérico: el creer que “él” engloba a “ella”. Un fallo de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica efectuado en 1976, ponía de manifiesto esta cultura antropocentrista a la que hago referencia aquí , al no considerar a las complicaciones del embarazo como parte de la inclusión de coberturas generales de seguros laborales, porque a criterio de aquella, “las complicaciones del embarazo constituyen un riesgo adicional, único en las mujeres...” y afecta la paridad entre el hombre y la mujer, a pesar de que esa misma corte reconocía procedimientos “únicos” en el primero, tales como las operaciones sobre la próstata y las circuncisiones. Ese tribunal de justicia definía el cuerpo del hombre como el “standard”, excluyendo un estado normal de la mujer, cual es el embarazo, de coberturas de riesgo de trabajo. Es necesario pues, un cambio de mentalidad que se ha ido dando lentamente con el tiempo, que se ocupó –esfuerzos mediante de las mujeres- incluyéndolas en trabajos de investigación como referentes válidos, posibilidad de ocupar cargos preeminentes en empresas, corporaciones, hospitales, etc. Hace unos años, planteaba a raíz de estas reflexiones, que algunas disciplinas, como la Bioética, están sugiriendo que muchos temas teórico prácticos son mejor resueltos por las mujeres, justamente por su sensibilidad, predisposición y muchos factores que podemos englobar bajo la “intuición femenina”. En el campo de la ética se ha verificado este fenómeno en tópicos tales como enfermos terminales, cuidados intensivos, y enfermería, por citar algunos. Por otra parte, son cada vez más en nuestro país las mujeres especialistas en bioética y en diversas disciplinas que hacen significativos aportes en este campo. Lo mismo sucede en muchas profesiones, en las que la mujer destaca notablemente. Espero se extienda a todos los aspectos posibles de la vida.

Armando M. Pérez de Nucci
perezdenucci@gmail.com

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Día de la Mujer

Bienvenido el Día de la mujer para rendirle el homenaje que todos los días se merece. Debemos reconocer que estamos en deuda con ella. Este mundo moderno, que hace gala de conquistas y de liberaciones a pesar de que vivamos la angustia de la desocupación y de que el maquinismo desplace al hombre de sus tareas, es culpable, también, de un especial ensañamiento con la mujer. La mujer muchas de las veces, está perseguida, menospreciada. No me refiero a todos los ámbitos sociales ni a todos los hogares, pero sí a la tendencia predominante en el mundo actual. Dios la creó con idéntica dignidad que el hombre para ser su compañera; pero se pretende mostrar como que sólo alcanzaría su total realización, siendo su rival, su contrincante, ya que podría realizar las tareas que el hombre realiza con similar capacidad y solvencia. No hay dudas: varón y mujer están plenamente capacitados para cumplir las tareas humanas; pero eso no justifica que se muestre como inferiores ni denigrantes a los quehaceres típicamente femeninos, a las ocupaciones y funciones que a la mujer le están reservados por ser eminentemente femeniles ya que en ellos resplandecen las especiales condiciones de que las ha dotado la naturaleza: el cuidado del hogar, la crianza de la prole. Ante ese menosprecio por las labores femeniles se ha alzado la voz del Papa en Familiaris Consortio: “Sí se debe reconocer también a las mujeres, como a los hombres, el derecho de acceder a las diversas funciones públicas. La sociedad debe sin embargo estructurarse de modo tal que las esposas y madres no sean de hecho obligadas a trabajar fuera de sus casas y que sus familias puedan vivir y prosperar dignamente, aunque ellas se dediquen totalmente a la propia familia”. Ese es el desafío al mundo de hoy: estructurar a la sociedad de tal modo que las mujeres no sean de hecho obligadas a salir de sus hogares para competir en el mercado laboral. La irrupción de la mujer en diversas funciones laborales ha enriquecido, sí, al mundo del trabajo con el aporte de su esfuerzo, pero al mismo tiempo, por el empuje de una duplicación de la oferta, ha influido bastante desfavorablemente sobre la demanda. Pero lo fundamental no es eso; nadie piensa en exclusiones. Como hombres políticos estamos llamados a mejorar la sociedad, para lo que debemos considerar que la mujer tiene pleno derecho a mantenerse en el hogar, en la crianza de los hijos, siendo centro de amor, de paz, de belleza, de concordia, sin que nadie la obligue a mantenerse total ni exclusivamente en estas nobles funciones. Al rendir homenaje a la mujer, debo hacer una aclaración: dije que Dios la creó con idéntica dignidad que el hombre, para ser su compañera, pero me corrijo, ya que holgadamente lo supera en grandeza.

Jorge Lobo Aragón
jorgeloboaragon@gmail.com

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Inaugurando un pozo de agua

Desde siempre los gobernantes han apelado a los medios de difusión a su alcance para hacer conocer su obra de gobierno. Recuerdo cuando escuchábamos por radio un jingle que decía “El Cadillal lo hace Celestino, El Cadillal es obra de gobierno, El Cadillal, El Cadillal, El Cadillal,…”. El recurso es ampliamente utilizado por todos los gobiernos, nacionales, provinciales y municipales incluso dirigentes comunales, de sindicatos y obras sociales (los laterales de las ambulancias son excelentes medios móviles de difusión). La metodología se halla generalizada también en otros países de América Latina. Acá en nuestro Tucumán no podía ser la excepción. Nuestros gobernantes acuden a cualquier acto de inauguración por mínima que sea la obra para destacar su obra de gobierno. A mi juicio es una actitud pueblerina que las máximas autoridades concurran a dúo para inaugurar un nuevo pozo de agua. Me parece una exageración que ambos mandatarios se desplacen, con los movimientos que ello implica, abandonando sus despachos para entregar una ambulancia, inaugurar un pozo de agua, un cordón cuneta, etc.

José Luis Santiago Conterno
jlconterno@hotmail.com

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