Cartas de lectores
16 Marzo 2019

“DE SARMIENTO A BARADEL”

En relación a las apreciaciones del señor Ramón Humberto Acosta en su carta “De Sarmiento a Baradel” (8/3), a pesar de que estamos de acuerdo en que hay que variar la metodología de la protesta, es un tema que constantemente estamos revaluando. No debemos estigmatizar al señor Baradel porque está excedido de peso o por su melena al viento. Lo importante es que su mandato deviene de las bases, de un gremio mayoritario de la provincia de Buenos Aires. Es un defensor de la escuela pública y representa a un sector importante de los trabajadores de la educación. Su lucha es ardua y de vieja data, ante un gobierno -irónicamente, también elegido por el pueblo- que no trata de solucionar el problema educativo, el cual no tan solo es salarial sino también de infraestructura (caso de la escuela de la localidad de Moreno, donde murieron dos compañeros docentes por la explosión de una garrafa). Es legal y válida la democrática aspiración de un dirigente gremial a ocupar cargos electivos, ya que es una forma más de obtener mejoras salariales para los postergados obreros. Ortega y Gasset hablaba del hombre y su circunstancia. Nuestra circunstancia es el aquí y ahora, y nuestra lucha debe ser visibilizada en los momentos que son oportunos; de allí los paros, acción que está contemplada en nuestra Constitución Nacional. Créame, estimado lector Acosta, vemos como usted, en estos tiempos, un plan macabro contra la educación del soberano, y esa es nuestra lucha día a día en las aulas, con los medios que tenemos, para que no se cristalice. Pero no somos los docentes los culpables sino que somos víctimas, y somos quienes estamos atentos a que no se avance con los atropellos. Por eso, en época de tantas reivindicaciones, despójese de prejuicios, pues “el hábito no hace al monje”.

Felipe González

Santiago del Estero 198

San Miguel de Tucumán

TRABAJO NEGLIGENTE

En las últimas tormentas importantes que hubo en Tucumán, me sorprendió sobremanera que en mi propiedad, que es totalmente de losa y tejas, se lloviera más adentro que afuera, al punto de destruir el techo; era una verdadera cascada. Gran sorpresa me llevé cuando los albañiles que arreglaron la pérdida, no solo encontraron tejas rotas con motivo de haber sido pisadas, sino que los operarios de la empresa que brinda el servicio eléctrico de Tucumán había colocado, por la canaleta de cemento, un manojo de cables de alta tensión con tremendas clavijas, que destruyeron la losa a la altura de los dormitorios (que aún sigue allí), con el peligro de que las pérdidas de agua puedan electrificar las paredes, sin importarles que vive una familia con niños que pueden quedar electrocutados. Lo curioso es que cuando les preguntamos por qué pisaron las tejas y colocaron allí los cables, contestaron que la Municipalidad autoriza a todas las empresas para ello. Ahora, tendré que estar como centinela, para que cuando se dignen retirar los cables no vuelvan a romper las tejas ni la canaleta.

Ángel Gasparré

Alberdi 295

San Miguel de Tucumán

POPULISMO Y DECADENCIA

El populismo tiene derivaciones que resultan inevitables, tales como la corrupción, la impunidad, el debilitamiento y atropello a las instituciones republicanas, la ausencia de controles efectivos, el adoctrinamiento a niños y jóvenes, el cortoplacismo, “el relato”, etcétera. Dicho engendro, mal que les pese a muchos ciudadanos, va a estar cada vez más cuestionado y descalificado. Encuestas realizadas respecto al por qué de la decadencia y envilecimiento que vive el país desde hace mucho tiempo (más de 80 años), lo que no se da en países vecinos como Chile, Bolivia, Perú, Paraguay, Uruguay y otros, la contestación generalizada fue “es que ellos son otra gente”. Quizás, la respuesta más certera es que en esos países no entró el populismo. El individuo de a pie no ha cambiado mucho; ciertamente aumentaron la intolerancia, la violencia, la “viveza criolla” y otros desvalores. Pero quien ha cambiado mucho, y para abajo, es la dirigencia, en especial la política (sin olvidar a la sindical y a la empresaria), con las debidas excepciones: como mínimo es mediocre, su mirada y expectativas consideradas dignas, no alcanzan más allá de su sombra. Por caso, en el sector público, tanto nacional, provincial, municipal y en comunas rurales, los funcionarios electivos o no, carecen de las condiciones mínimas para ejercitar con eficiencia y eficacia la administración y gestión de lo público, han convertido al sector en salida laboral para ellos, sus parientes, amigos y punteros. El gran “avance” de la gestión política fue la instalación de sublemas, acoples y colectoras, modificaciones de las leyes para tratar de adueñarse del poder, la creación a perpetuidad del llamado “puntero” y el entierro definitivo de la ética. El avance del imperialismo y el capitalismo salvaje no hubiese sido posible con dirigencias más honestas. Lo antes expresado puede ser sustentado por opiniones de distintas personalidades: doctor Mariano Cúneo Libarona -abogado y ex funcionario judicial-: “La aparición y enraizamiento de los barrabravas violentos y enriquecidos con la venta de entradas por izquierda, quioscos de toda clase, trapitos, cuidacoches, vinculación con la droga y mano de obra para manifestaciones políticas, han sido prohijados y protegidos por la dirigencia de los clubes y la dirigencia política”; Santiago Kovadloff -ensayista, poeta, traductor de literatura de lengua portuguesa- (13/1): “Argentina es el único país decadente de América latina”; “La tarea consiste en reconciliar la ética con la política”; James Neilson -escritor, editorialista y periodista inglés radicado en Argentina-: “Generaciones enteras de políticos han minimizado la importancia de factores como la productividad, la eficacia y el esfuerzo inteligente; al contrario, han sido adictos al facilismo”; El filósofo popular Alberto Calliera -humorista gráfico y televisivo-: “El saber no ocupa lugar, la ignorancia sí, y los mejores”.

Mario Alberto Ricci

marioalricci@hotmail.com

¿MAL EN "LO MEJOR”?

En esta hermosa Argentina, y desde hace casi cuatro años atrás, las siglas AM y PM admiten una nueva acepción. Lejos de su conocido uso como abreviatura de “ante meridiem” y “post meridiem”, respectivamente, en relación al horario terrestre fraccionado en dos que es de común uso entre los argentinos, parecen haber acogido el significado de un quiebre de era, entre lo malo y “lo mejor”, anclado en el advenimiento de nuestro actual presidente. Un “ante Macri” y “post Macri” circula a sus anchas por todos los medios, que en un esfuerzo sin precedentes intentan maquillar tanto desacierto. Un “Antes escondían que nuestros chicos no estaban aprendiendo” en boca de nuestro primer mandatario, al hacer referencia a los resultados de la evaluación Aprender del año 2018, es no sólo el pie a mil y un comentarios burlescos, sino que da a entender cuán poco importa, para Mauricio Macri, el contenido o la realidad frente a lo que aparente el resultado. Un sistema educativo agonizante, una educación pública terriblemente amenazada, la demonización de la figura docente, tres resultantes de esta nueva era, no pintan halagüeños. Puede ser que nuestro Presidente haya tenido una epifanía al hacer esa afirmación que reconoce falencia educacional; lo preocupante es que en esta “PM” o “mejor era”, en el escenario que le es suyo, ese sea el resultado.

Karina Zerillo Cazzaro

zercazza@gmail.com

CENTRO JUDICIAL DE CONCEPCIÓN

Considero que el Centro Judicial de Concepción está siendo discriminado por la Corte Suprema de Justicia de Tucumán en razón de que, a diferencia de los Tribunales de San Miguel de Tucumán, que atienden en horario vespertino, no ocurre esto en nuestra ciudad, aún cuando los Juzgados tienen mucho trabajo.

Doctor Manuel Pérez

9 de Julio 352

Concepción

“NO ME VA A PASAR”

Curioso. Una enorme cantidad de la población se mueve a diario con irresponsabilidad, ignorancia, engaño consciente o alguna otra patología, pensando en aquello de “a mí no me va a pasar” y así vemos que se violan todas las normas de circulación tanto peatonales como automovilistas o motociclistas, que manejan mirando hipnotizados su celular o familias de cuatro o cinco miembros en una motito de baja cilindrada, sin respetar jamás un semáforo o peatones cruzando entre vehículos, todos desaprensivamente, sin pensar en las consecuencias negativas, accidentes graves, o inclusive la muerte, total, decía, se manejan con la fantasía patológica, el autoengaño, de “a mí no me va a pasar”. Pero la realidad nos  muestra que, si se desafían todas las normas de comportamiento, sí les puede (¡y a veces debe!) pasar algo para que reaccionen positivamente. Lo vimos además en otros niveles; funcionarios corruptos, coimeros, que se manejaban impunemente por aquello, reitero, del “a mí no me va a pasar” imaginando que eran inimputables. Y sí les pasó, a todos, empresarios, funcionarios de todos los niveles, políticos, miembros de la justicia, etcétera. Tal vez con el mismo sin criterio, podríamos decir que a nosotros “no nos va a pasar” como a Venezuela, porque tenemos, ¡bah!, el gobierno tiene, un asesor, Durán Barba, que les indica qué se tiene que decir, particularmente a M.M. (Mauricio Macri). Y en este verdadero año de desenfreno electoral, volveremos a escuchar que Argentina, hoy con un gobierno paralelo del FMI, es un país rico y con muchas posibilidades de salir adelante, aunque la pobreza alcance al 35% de la población o la desnutrición infantil alcance al 50% de nuestros niños, o que se fundan empresas automotrices, miles de PyME y también tengamos muchos miles de desocupados, con, además, aumento exponencial de la inseguridad y el costo inalcanzable de la canasta familiar. Casi ha desaparecido la clase media en los últimos tres años, pero D. Barba insistirá engañando (¿) al gabinete nacional, “el mejor gabinete de los últimos 50 años”, con una autocalificación de ocho puntos sobre diez, según M.M, y con aquello de que “ a nosotros no nos va a pasar” Y tiene razón, porque… ya nos pasó.

Federico Vázquez

fedevazqueztuc@gmail.com


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