MOVILIZACIÓN. La CGT endureció el discurso contra algunos gobernadores del PJ.
A pocos días de que el Senado debata la controvertida reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, la Confederación General del Trabajo (CGT) decidió elevar drásticamente el tono de sus críticas. Octavio Argüello, uno de los tres secretarios generales de la central obrera y referente del gremio de Camioneros, ratificó que la cúpula sindical intentará frenar la iniciativa "hasta el último minuto" y lanzó un ataque frontal contra los líderes provinciales del peronismo.
El dirigente endureció su postura frente a los mandatarios que acompañaron el tratamiento de la norma y los responsabilizó de haber garantizado su avance parlamentario. En esa línea, sostuvo que gobernadores como los de Salta, Catamarca, Tucumán, Chubut y Santa Cruz actuaron como "entreguistas" al facilitar el apoyo de sus legisladores en el Congreso.
"Llegaron a negociaciones quizás por obras, por financiamiento económico, pero no se puede vender la dignidad del pueblo por una zanja cuneta y dos metros de asfalto", disparó Argüello en declaraciones a Radio Splendid.
Teléfonos cortados y "traición"
Para el cotitular de la CGT, el avance de este proyecto implica entregar a los trabajadores a una ley que supone un retroceso a las condiciones laborales del año 1900. En ese contexto, reveló que los canales de diálogo con los líderes provinciales se cortaron abruptamente: "Hablamos con ellos, inicialmente nos atendieron, tomaron cierto compromiso, pero la segunda vez no nos atendieron más".
Visiblemente molesto con la postura de los mandatarios justicialistas, Argüello exigió que dejen de utilizar el nombre de Juan Domingo Perón, tildando su accionar de "fraude" a los códigos del espacio político. Además, lanzó una dura advertencia de cara al futuro: "El pueblo tiene memoria, en su momento van a tener que explicar cuál fue la traición al pueblo en las elecciones. No sea cosa que después tengan que pagar las consecuencias de lo que están haciendo, la entrega y traición al pueblo trabajador".
La furia sindical no se limitó únicamente a los ejecutivos provinciales, sino que también desnudó el malestar con la estructura legislativa del peronismo por la falta de articulación frente al debate. Argüello reclamó una mayor cohesión interna y pidió que el espacio deje de "pelearse por cosas que no le importan a la sociedad".
Si bien el líder camionero destacó el respaldo público del gobernador bonaerense Axel Kicillof a la postura de la central obrera, no dudó en apuntar directamente contra la conducción legislativa en la Cámara Alta. Cuestionó severamente al bloque de senadores que dirige José Mayans por no haber impulsado un dictamen alternativo para contrarrestar al oficialismo ni haber integrado de manera activa la Comisión de Trabajo.
"Muchachos, ¿qué están haciendo?", sentenció, dejando en evidencia la profunda fractura entre la CGT y un sector del peronismo legislativo.






















