El conflicto abierto con los transportistas ha puesto en vilo a todo el sector citrícola. No sólo a los industriales exportadores, sino que golpea con singular fuerza a los obreros, que no pueden cobrar su jornal al no haber actividad en las fábricas.
“Hay transportistas que quieren trabajar y no los dejan otros sectores empresarios de transporte”, señaló el productor Roberto Isasmendi. Y agregó que el sector citrícola también está pasando por un momento desafortunado. “La citricultura está pasando un momento muy difícil, porque los mercados a nivel internacional están en crisis y, por consiguiente, el limón vale menos. A esto se suma que la carga impositiva que atraviesa el sector no está teniendo competitividad ante la exportación. Los costos impositivos y retenciones hacen difícil el poder exportar con ganancia”, señaló.
Respecto del tarifario que los transportistas pretenden aplicar, Isasmendi desmintió que estén con las mismas tarifas del año pasado. “La mano de obra en cosecha se arregló con un aumento del 49% sin llegar al apriete. Con diálogo y mesura”, dijo. Y agregó: “si no se llega a una solución, la Justicia tendrá que intervenir. Las demandas de todo el sector por la graves situación que estamos atravesando se tendrán que hacer escuchar”.
Los industriales, los empacadores y los exportadores de citrus reclamaron el viernes públicamente el cese de la medida de fuerza que impide el traslado de la fruta a los puertos bonaerenses. Además, le pidió a la Asociación de Tranportistas de Cargas de Tucumán (ATC) que “deje trabajar, libremente, a los distintos actores de la cadena productiva, mientras se busca una salida al conflicto planteado”.
Según el presidente de la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (Acnoa), Martín Carignani, el conflicto golpea con más fuerza a los obreros, que no pueden cobrar su jornal al no haber actividad en las fábricas. “Del sector citrícola depende entre unos 40.000 a 45.000 trabajadores”, enfatizó.















