GUARDERÍAS. Imagen ilustrativa.
Argentina ocupa el puesto 31° entre los mejores países del mundo por su desarrollo científico, según el Conicet y, según explican las investigadoras consultadas, se destaca en el resto del mundo porque lleva adelante un sistema más igualitario. “Creo que un hay un poco más de 50% que son mujeres dentro de esta institución pero, cuando vemos en las disciplinas vinculadas con la tecnología, ingeniería y matemática, es muy baja la participación de las mujeres. El 60% de las mujeres inicia la carrera científica pero, a medida que van avanzando en los cargos jerárquicos más altos, hasta llegar al de investigador principal, vemos que la participación de la mujer es de un 25%”, indicó Paula Szenkman.
“En el Conicet el acceso a becas y a la carrera de investigador científico hay mayor igualdad de oportunidades pero no ocurre lo mismo con la movilidad ascendente, en especial en los escalones superiores de la carrera, específicamente en el paso de investigador independiente a investigador principal. Esto ocurre en el 90% de las disciplinas, aún en las que el ingreso revela una fuerte feminización”, señaló Marcela Vignoli, profesora adjunta de la Facultad de Ciencias Naturales e INL e investigadora adjunta ISES (UNT-Conicet).
“En el plano local, en los 17 institutos del Conicet (en su mayoría de doble dependencia con la UNT) hay solo seis directoras y siete vicedirectoras. Y en las 13 facultades de la UNT también tenemos sólo cinco decanas, aunque la cifra se eleva a nueve en los vicedecanatos. También la dirección del CCT Tucumán como el rector y el vicerrector de la UNT son varones”, dijo Vignoli.
Perspectiva de género
“Las dificultades en la movilidad ascendente constituyen solo una parte del problema. La equidad en el pleno acceso a la carrera científica y que incluye la posibilidad de ocupar cargos en todo el sistema, también debe ir acompañada por una mirada que incorpore la perspectiva de género, y es fundamental que ocurra entre quienes ocupan cargos de dirección. Solamente esa mirada podrá advertir que una de las dificultades de las mujeres para construir una carrera está vinculada con las exigencias del género, que están muy lejos de ser “cuestiones personales”. Es un dato de la realidad que las responsabilidades domésticas y reproductivas recaen principalmente en las mujeres y que las científicas no vivimos en una isla al margen de estas formulaciones patriarcales”.
Momento histórico
¿Qué hacer para revertir esta situación?
Paula Szenkman. del Cippec destacó la importancia de este momento histórico para empezar a tomar decisiones que transformen esta realidad. “Hoy es el momento de modificar esta realidad en nuestro país y en la región. Nuestros países han tenido dificultades para lograr un desarrollo económico e inclusión social sostenida en el tiempo y son estos sectores de la ciencia y la tecnología los que crean empleo e impactan en otros sectores de la economía”, advirtió.
Más roles activos
En Argentina, la brecha laboral es de 20 o 22 puntos. “Es por esto que son necesarias políticas articuladas entre lo público y lo privado para incluir la participación de mujeres. Según estudios, nos quedan 15 años del bono demográfico, es decir, la cantidad de gente que trabaja y que paga impuestos que sostiene al resto de la población que no está económicamente activa. Por esto es importante pensar en incluir a más mujeres en roles activos del mercado laboral”.
Para esto, explican las especialistas, hay muchas acciones concretas que están en las agendas de género como que las licencias por maternidad y paternidad sean compartidas para que no encarecer el trabajo de las mujeres. Además, generar espacios de cuidados como guarderías y escuelas. “También tenemos que empezar a hablar y visibilizar de qué se trata un empleo en tecnología, que eso esté a disposición de la familias y de las niñas para que sea una opción”, explicó Szenkman.















