Hectáreas arrasadas por el fuego, inundaciones nunca antes vistas, olas de calor en impensados puntos del planeta y demás fenómenos son las maneras con las que el ambiente se expresa para decirnos que algo está cambiando y nosotros, como raza, debemos interpretar. Los efectos del cambio climático y de las actividades humanas dejan su huella y el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático indicó que la crisis climática se aceleró y el planeta se calentará 1,5 grados centígrados en 19 años. También han coincidido en que no hay ninguna duda de que es la actividad humana -a través de la quema de combustibles fósiles, principalmente- la que provoca la acumulación de gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera y elevan la temperatura.
A raíz de esta situación, no son pocas las ciudades o países que empezaron a implementar “multas verdes” para sancionar a aquellos ciudadanos imprudentes, pero sobre todo para generar conciencia y buenos hábitos medioambientales. Con la finalización del verano, en España reformarán la Ley de Tránsito para multar las conductas que entorpezcan indebidamente la circulación, causen peligro, generen molestias innecesarias a las personas o daños a los bienes o al medioambiente. Con el agregado de esta última palabra se establece, por ejemplo, que quien conduzca su vehículo deberá apagar el motor desde el inicio del estacionamiento, aun cuando esté en el interior del vehículo. El incumplimiento de la norma es considerado una infracción leve y se castigará con hasta 100 euros. De esta nueva sanción, sólo quedaron exentos los vehículos que poseen la etiqueta CERO emisiones de la Dirección General de Tráfico. Con la impronta de estos cambios, el ayuntamiento de Madrid ya se sanciona a aquellos conductores que no apaguen el vehículo al estacionar en la vía pública.
Una mirada local
Juan José Sauad, licenciado en Recursos Naturales, advierte que existen numerosos instrumentos económicos para la gestión del ambiente, pero mientras algunos requieren mayor presencia de organismos estatales, hay otros que son descentralizados. “Una multa verde, o medio ambiental, o como se la denomine en cada lugar, es parte de un instrumento, que en la jerga de la gestión ambiental, forma parte de un instrumento denominado de ‘comando y control’. Este tipo de instrumento implica una fuerte participación del Estado, tanto en su definición como en su aplicación. Como la misma palabra lo dice, el instrumento requiere de un comando, es decir una Ley, una ordenanza municipal o una resolución. En éste comando se define con claridad qué es lo que expresamente se prohibe, por ejemplo, se prohibe arrojar residuos en la vía pública, extraer madera, cazar en épocas de veda, entre otras disposiciones”, manifestó el docente de la cátedra Economía Ambiental y de los Recursos Naturales de la Universidad Nacional de salta (UNSa).
En diálogo con LA GACETA, Sauad señaló que la meta principal de estos instrumentos de gestión ambiental, “es enfrentar el problema ambiental, evitándolo o reduciéndolo”. “Reducir la contaminación, la deforestación, la pérdida de diversidad biológica o las emisiones de gases de efecto invernadero. Subordinado a esta meta principal, también se puede observar el fin recaudatorio de un instrumento, pero esta segunda meta, no debería constituirse en el principal objetivo. Un instrumento que no logre actuar sobre el problema ambiental, sería poco o nada eficaz”, detalló.
El profesional también consideró que Argentina no ha sido la excepción en cuanto a la implementación de estas herramientas. “Podemos decir que la mayoría de los instrumentos para la gestión del ambiente que se aplican en nuestro país, tienen la característica de un comando y control. Otro aspecto a discutir es si han sido o no eficaces a la hora de resolver un problema ambiental”, destacó Sauad.
En relación a la realidad que vive el país, Sauad indicó la importancia de poner especial atención en la situación ambiental de la Argentina, antes de ponerse a pensar en las multas y su eventual poder recaudatorio. “Si la preocupación es cuánto recaudamos y no cómo mejoramos nuestro ambiente y producimos en forma sustentable nuestros recursos naturales, seguiremos cometiendo los errores de siempre”, declaró el profesional.
¿Nos apura la realidad?
El docente universitario con una maestría en Desarrollo Económico indicó que en la actualidad se están ensayando un sin número de instrumentos para enfrentar el cambio climático, tal es el caso de los bonos verdes. “Como aclara el economista ambiental español, Diego Azqueta, tenemos que estudiar cuidadosamente la racionalidad económica de los actores involucrados en un problema ambiental y su solución. El tipo de instrumentos de comando y control, según la experiencia internacional, no ha sido de los mejores a la hora de enfrentar todo tipo de conflictos ambientales. Se critica la eficacia de este tipo de mecanismos en países con altos niveles de corrupción. Vale la pena preguntarse si tenemos en nuestro país, organismos públicos con la capacidad de cumplir con los controles adecuados, si están disponibles los recursos para garantizar el control y si tenemos funcionarios con las condiciones éticas requeridas para garantizar el cumplimiento de tantos comandos ambientales”, concluyó.














