Cierra FAPA: deja de fabricar aisladores eléctricos tras 88 años de producción nacional

  • Tras 88 años, FAPA cerró su planta en Monte Grande, Buenos Aires, eliminando la producción nacional de aisladores eléctricos y obligando al país a importar estos insumos clave.
  • Fundada en 1938, FAPA cubría el 70% del consumo interno. Su cierre llevó al Gobierno a suspender medidas antidumping para facilitar la importación desde China, Brasil y Colombia.
  • La desaparición de la única firma local genera preocupación por la pérdida de soberanía industrial y capacidad productiva en un área estratégica para el sistema energético nacional.

Cierra FAPA: deja de fabricar aisladores eléctricos tras 88 años de producción nacional
Hace 1 Hs

La Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino (FAPA), histórica empresa dedicada a la fabricación de aisladores eléctricos de porcelana, cerró definitivamente sus puertas después de 88 años de actividad industrial en la Argentina. La planta ubicada en Monte Grande, provincia de Buenos Aires, avanzó con la liquidación de sus instalaciones y el remate de maquinaria, marcando el fin de una industria considerada estratégica para el sector energético nacional.

Fundada en 1938 por los hermanos Leopoldo y Aquiles Armanino, la compañía comenzó produciendo artículos de porcelana para hotelería, pero durante la Segunda Guerra Mundial reconvirtió su actividad para fabricar aisladores eléctricos y reemplazar productos importados.

Con el cierre de FAPA, la Argentina pierde a la única empresa nacional que fabricaba este tipo de componentes esenciales para el tendido eléctrico.

Qué son los aisladores eléctricos y por qué son clave

Los aisladores eléctricos de porcelana cumplen una función fundamental en las redes de distribución de energía. Se utilizan para evitar fugas de corriente y garantizar la seguridad y estabilidad del sistema eléctrico.

Según datos de la Cámara de la Industria Electrónica, Electromecánica y Luminotécnica (CADIEEL), FAPA abastecía la totalidad de la producción nacional y cubría cerca del 70% del consumo interno.

El cierre de la planta genera preocupación en el sector industrial y energético porque obliga al país a depender completamente de proveedores extranjeros para sostener la infraestructura eléctrica.

El Gobierno suspendió medidas antidumping para facilitar importaciones

Frente a la falta de producción local, el Ministerio de Economía emitió en marzo de 2026 la Resolución 345/2026, firmada por el ministro Luis Caputo.

La medida suspendió por seis meses los derechos antidumping sobre la importación de aisladores eléctricos con el objetivo de evitar desabastecimiento y posibles complicaciones en la red de energía.

A partir de ahora, la Argentina dependerá principalmente de productos provenientes de China, Brasil y Colombia para abastecer al sector eléctrico.

Preocupación por la pérdida de capacidad industrial

El cierre de FAPA representa un fuerte impacto para la industria manufacturera argentina y vuelve a poner en debate las consecuencias de la apertura de importaciones sobre sectores estratégicos.

Especialistas advierten que la desaparición de la empresa implica no solo pérdida de empleo y capacidad productiva, sino también una mayor dependencia externa en áreas sensibles vinculadas a la infraestructura energética.

La liquidación de la histórica planta de Monte Grande marca además el final de una empresa emblemática que durante décadas formó parte del desarrollo industrial argentino.

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