Cartas de lectores I: tren a Buenos Aires

12 Noviembre 2021

¿Por qué el servicio de trenes Tucumán-Buenos Aires escasea de comodidades en noviembre y no se agregan más coche de primera en la formación, en vez de tres a seis en los dos trenes que salen de Tucumán? El pasajero tiene que esperar para diciembre, enero, febrero que es la temporada para las Fiestas y el carnaval. El tren está formado por un coche, tres pulman, tres primeras y un restaurante no habilitado, usado como aislante en caso de tener algún pasajero enfermo. Pero se podría vender café-leche en vasos de telgopor o gaseosas al paso. El pasajero de Tucumán tiene que esperar seis horas de viaje hasta La Banda y Colonia Dora tres horas más para comprar lo que haría falta habilitar. Pasa lo mismo en los otros trenes a Mar del Plata-Buenos Aires-Rosario-Córdoba-Tucumán-Bahía Blanca. Ya hace dos años que el puente ferroviario del río Salí está clausurado por daños y fisuras en las columnas, por crecientes del río. En junio se firmó con la provincia y Trenes Argentinos la reparación del puente. Veremos llegar el tren el próximo año a la capital tucumana y se está reparando la estación olvidada de Alderetes y ocupada por gente ajena al predio. En el año 2020 se podría haber reparado el puente y renovado las vías de Tucumán a La Banda, lo cual reduciría las seis horas viaje actual a dos horas y media como era antes, en las década del 60 al 90, al igual que el trayecto Retiro-Rosario, donde se repararon las dos vías dobles. Antes salía el tren Estrella del Norte a las 18; a Rosario llegaba a las 22 y a Tucumán, al otro día a las 13. Ahora son seis o siete horas a Rosario; a Tucumán 30 o 32 horas, que antes hacía en 18 horas en el ferrocarril antiguo. Reducir esas 12 horas de más se podría hacer si los señores gobernadores de Tucumán, Santiago y Santa Fe se pusiesen de acuerdo para reparar las vías de todas las provincias. Esto se abandonó en la década del 90 y aquel que dijo en febrero de 1989, antes de ser presidente, que el peronismo no iba a querer intentar privatizar los ferrocarriles –“los ferrocarriles se quedan en el país”- pero tres años después nos traicionó a todos diciendo que “ramal que para, ramal que cierra”. Sería bueno empezar a construir y no destruir; no pensar en las elecciones y olvidarse de que estamos en el siglo XXI y todavía no se avanzó y modernizó. Ya tendríamos que tener el cuarto TGV (tren de alta velocidad). No se sabe si para la temporada veraniega habrá más formación o, como se dice, habrán comprado más trenes chinos, o si Materfer de Cordoba reconstruirá o fabricará coches nuevos.

Walter Alejandro Juárez


González Catán


Buenos Aires


Tamaño texto
Comentarios
Comentarios