Soy una docente jubilada que clama en el desierto por respuestas que nunca llegan, tanto de Anses como de la Justicia. Durante 33 años aporté a la Anses para poder recibir mi jubilación y disfrutar de esta etapa de la vida. Pero, lamentablemente no es así; numerosos reclamos judiciales, apelaciones, nulidades y medidas cautelares (en ambos organismos) no llegan a “visibilizar” tanto sufrimiento que está acompañados de serios problemas de salud de quien subscribe. El silencio también es una clara respuesta a quienes estamos “’invisibilizados”, y duele mucho esta situación, sobre todo en este contexto de “descuentos indebidos por alimentos de un 35% del bruto y en hijos mayores de edad”. Es una clara vulneración de mis derechos que reclamo desde el 2017, como jubilada y en mi único sustento. Han pasado cuatro años. Cuando la Justicia es lenta, no es Justicia.
Beatriz Martínez Loza
Diagonal 2 N° 1.152 B° Oeste 1
San Miguel de Tucumán
















