Cartas de lectores VIII: obras hidráulicas

Cartas de lectores VIII: obras hidráulicas
21 Diciembre 2021

En el año 1958 la empresa estatal Agua y Energía terminó los estudios adicionales que sirvieron para hacer un dique en la angostura del Cadillal, que resolvió el angustioso problema del abastecimiento de agua para la ciudad de Tucumán y su protección contra las inundaciones del río Salí, y además permitió en el dique instalar una bocina hidroeléctrica. La riqueza hídrica de la provincia de Tucumán fue estudiada por la empresa Capri, según se lee el libro con “Hidrología de Tucumán“, escrito en 1960 por el ingeniero Simón Rabsiun, que fue profesor de la Universidad Nacional de Tucumán, pues para ese tiempo daba clases en la carrera de Ingeniería Civil con orientación hidráulica. En el año 1973, en tiempos de Juri y Vacaflor, bajo la inspección de la Dirección del Agua, la empresa Sollazzo empezó a construir el dique de la Angostura, sobre el río Los Sosa, y según recuerdo Agua y Energía proyectó el aprovechamiento hidroeléctrico del río Los Sosa. Para ese tiempo la empresa Sollazzo, que participó en El Chocón y en Salto Grande, empezó los trabajos en el Potrero del Clavillo, y en esa obra se dio una conjunción en ciencia y técnica irrepetible: la empresa Sollazzo con su experiencia en construcción de diques, con el ingeniero Moscosqui, y la experiencia en estudios y proyectos hidroeléctricos de diques de Agua y Energía, conjunción de dos empresas argentinas el servicio, bienestar y progreso de nuestro pueblo. Pero el caso fue que esta obra no se hizo; también el proyecto de aprovechamiento hidroeléctrico en el río Los Sosa quedó en la nada, y tampoco se hizo el dique en el Potrero de las Tablas sobre el río Lules, que contaba con estudios adicionales hechos por la Dirección del Agua. Y también es de recordar que aguas abajo de ese proyectado dique, el ingeniero Domián, director de la Dipos, proyectó una toma y un acueducto para dar agua potable a Yerba Buena, y creo que también para la ciudad de Tucumán, cosa que también quedó en la nada. Pero si especialistas y expertos con poder por razones económicas o de otra índole desechan el aprovechamiento de la “Hulla blanca” como fuente de energía renovable, como son las centrales hidroeléctricas; y si el caso fuera que es por razones económicas por las grandes inversiones monetarias que se necesitan, al menos se podrían ir haciendo pequeñas bocinas con miniturbinas o microturbinas hidráulicas, para de esta forma de paso ir ganando experiencia para cuando llegue el momento de hacer las centrales hidroeléctricas. Cabe agregar que si son las grandes inversiones monetarias en la que impiden hacer tomas y acueducto para proveer de agua potable, como fuente alternativa, en el ínterin se podrían hacer estudios y proyectos para a continuación empezar hacerlos por administración, según se cuente con dinero, y de dar un trabajo genuino a técnicos y obreros, y asimismo ir formando una mano de obra especializada, y tener nuevos expertos en resolver problemas hidráulicos.

Juan Carlos Rosario Medina


Lucas A. Córdoba 285


San Miguel de Tucumán

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