Una Constitución de la Tierra, un Nuevo Orden Mundial, dirían los profetas. ¿Supone la creación de un Gobierno Mundial que evitaría que los poderes salvajes (que cita el Dr. Ferrajoli), que hoy crean Constituciones y ocupan gobiernos para ocultar sus verdaderos fines (Reforma Constitucional Argentina del año 1994), mañana no ocupen el poder que esa Constitución de la Tierra creará, nada y nada menos que sobre el mundo todo? Una Corte de Derecho Internacional única. Argentina podría ser gobernada por un ciudadano extranjero, un inglés por ejemplo. Fuerzas Armadas únicas. Ese Gobierno Mundial dispondrá de nuestra riqueza y cobrará impuestos; ordenará la aplicación de vacunas y permisos sanitarios, comerciales, religiosos, etc.. (Revelaciones 13). Esta propuesta sólo pretende dar una forma legal a los ya presentes poderes de facto, salvajes como los llama, sistema que ya era aplicado por el Imperio Romano y él lo sabe porque es romano. Israel era gobernada por el distante Imperio Romano, con mano de hierro, por tetrarcas como Herodes, que no eran judíos; cobraba impuestos para el imperio; era juez y parte con el romano Pilatos, pero si tenía que asesinar niños, como en Belén, no consultaba al pueblo ni a Roma ni a nadie; liberaban a asesinos como Barrabas y condenaban a inocentes como Jesús; aplicaban los más terribles tormentos como la crucifixión a quienes se le daba la gana y por cualquier motivo en todo el mundo antiguo, pero los salvajes eran los otros. Una Constitución de la Tierra, en nuestros atribulados días, sólo sirve como plataforma jurídica para ejecutar y legitimar las más grandes injusticias globales y evitar juicios por delitos de lesa humanidad como ya está ocurriendo en algunos países no muy lejanos, y de nuevo Nerón y un puño de hierro sobre las Naciones y los pueblos. El primer problema de Adán y Eva fue Satanás (Génesis 1), quien les creó otro problema imaginario, porque ellos lo tenían todo, y era la manzana, y también les llevó la solución. Desde entonces, sigue el mismo problema, y el mismo modus operandi. La humanidad, no necesita una Constitución de la Tierra y un Gobierno Mundial, necesita volver a Dios, obedecer a las leyes de Dios, dejar de oír a la antigua serpiente y todo lo demás vendrá por añadidura.
Pedro Isaac Pabón















