02 Febrero 2022

Mi solidaridad incondicional con el ciruja que escribió la frase: “¡Qué vergüenza, miren lo que dijo!”. Es lo que dicen, algunos, desde el “podio” del diccionario de la Real Academia Española. O los que simplemente se mofan. Olvidan que es un trabajador y estuvo trabajando. No tienen en cuenta, cuando critican, el cuadro y las condiciones en que realiza su tarea (en general en tiempo real). ¿Razones? No seguimos hablando (escribiendo), en la actualidad, como se hablaba antes. O, al menos, lo que entiendo que se cuestiona. Escribir sin la “h” o las “@”, para algunos/as, representa una solución. El lenguaje es una acumulación de costumbres históricas y arbitrarias. Posibilita su transformación a partir de cambios sociales. El uso se impone a la norma. La conexión entre el pensamiento y la palabra surge, cambia y crece en el curso de su misma evolución. El significado de las palabras es un fenómeno del pensamiento en la medida en que este se materializa en el habla. No tenemos todos un mismo lenguaje. Se partió de las burlas y no del error para su modificación. La gente no solo habla y escribe. Los silencios elaboran cualquier cantidad de ideas. No todo se reduce al lenguaje. Este expresa cosas y también las oculta. Es tan antiguo como el pensamiento que resulta de la actividad productora de los hombres y de la necesidad de comunicarse. El error, como su corrección, en el mundo San Martín, debe servir para fortalecer las relaciones de camaradería entre cirujas.

Pedro Pablo Verasaluse 

pedropabloverasaluse@gmail.com

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