La pandemia de Covid-19, que esperemos con la ayuda de Dios esté pronta a finalizar, fue causal decisiva de cambios más que significativos en la actividad artística. Nadie pudiese haber imaginado, a marzo de 2020, que íbamos a tener que adaptarnos, sin previo aviso ni preparación alguna, a semejantes modificaciones. No caben ya dudas que, cuando podamos mirar este traumático episodio con la distancia que solo da el tiempo, apreciaremos la magnitud de “antes y después” que habrá implicado. Los conciertos serán ahora más temprano (el horario de las 21 como estándar) y probablemente más conceptuales en contenido, incluyendo los multimediales que instalé en Tucumán ya hace varios años. Respecto de la Sinfónica de la UNT que dirijo, la pandemia coincidió con el cierre por renovaciones de nuestra casa habitual, el Teatro Alberdi, cuya pronta apertura anhelamos. Este inconveniente por partida doble conllevó tener que forzar la creatividad al máximo, tanto en repertorio como en el uso de grupos limitados de músicos, para seguir ofreciendo propuestas de interés. Y al respecto, estando aún desde la Sinfónica impelidos a desarrollar nuestros conciertos en lugares alternativos, destaco el generoso apoyo institucional para con la UNT por parte del Ente Cultural de Tucumán en la figura de su presidente, Martín Ruiz Torres, de brindarnos la posibilidad de presentarnos en el Teatro San Martín, de jurisdicción provincial, durante todo el año pasado, incluyendo el Julio Cultural Universitario, e incluso en el presente 2022 hasta tanto se concrete el retorno al Alberdi. Asimismo, la generosa apertura del espacio del Teatro Municipal “Rosita Ávila” para la presente temporada, en la figura de su directora, Beatriz Morán. Agradezco entonces la deferencia de colaboración de ambos y hago votos para que la actividad institucional de complementariedad y optimización artísticas continúe a futuro.
Roberto A. Buffo
rabuffo@hotmail.com















