El fracaso de JxC impulsó al liberalismo globalizado a prescindir de sus dirigentes, reemplazándolos por un FMI, devenido en “soldado del movimiento liberal”, manipulado por Biden, que para el escenario político local urdió dos etapas, orientadas a debilitar política y financieramente al Gobierno nacional. La primera se inició el 10/12/19,utilizando al organismo de crédito, como un militante desestabilizador, que recurrió a la presión y al condicionamiento para derrotar al oficialismo en las elecciones legislativas del 14/11/21; la presión se materializó por medio de los vencimientos acordados por Macri, que impulsó al gobierno a dejar de lado las asistencias sociales en la pandemia, a sectores que lo acompañaron con su voto en 2019 (7,5 millones de jubilados, 9 millones de monotributistas etc.); el condicionamiento se consumó por medio del ajuste por inflación, que redujo el poder de compra de los consumidores, ante la inacción del Gobierno. La consecuencia fue la derrota electoral, con la pérdida del poder político en el Congreso de la Nación, imponiéndole al Gobierno negociar con la oposición condiciones inadmisibles en otro escenario político. La segunda parte del plan se puso en marcha el 15/11/21, especulando con una lenta y tardía negociación por la deuda, que permitió al novel actor político imponer el uso de herramientas financieras, mediante maniobras bursátiles para debilitar las reservas del BCRA, en principio comprando dólares al valor oficial, para luego venderlos en el mercado financiero al doble del valor de compra, o dolarizar activos en prevención de una soñada devaluación. Este escenario me recuerda la frase popular: “… en el amor y en la guerra todo está permitido…”, por lo tanto con la participación del FMI en la política, se podría completar la frase de la siguiente forma: “… en el amor, en la guerra y en la política todo está permitido…”.
José Emilio Gómez
Reyes Católicos Nº 112
Banda del Río Salí














