Cartas de lectores: derrames endémicos

01 Junio 2022

He leído el editorial “La crisis del agua y las roturas del pavimento” (27/05). Aprovecho este espacio para ampliarlo, ya que en la ciudad Capital no solo tenemos problemas con el pavimento. Según los registros, en el año 2016 se detectaron en la ciudad los primeros derrames cloacales provenientes de las instalaciones de la SAT. Pasaron seis años y todo sigue igual o peor y sin política ni planes ni programas de gestión sustentable. Podemos decir que los derrames son ya parte del paisaje capitalino. Está científicamente probado que estas pérdidas constituyen un atentado contra la salud y la calidad de vida de la población. Son muchos los microorganismos patógenos que presentes en los fluidos cloacales y que producen enfermedades como: síndrome urémico hemolítico, hepatitis, fiebre tifoidea, cólera, etc. Dentro de la población expuesta, los más vulnerables son los niños, las embarazas y los ancianos. Las vías de contagio pueden ser orales, por la nariz, ojos, oídos y lesiones en la piel. El aire también puede ser un vehículo transmisor, por ejemplo cuando las ruedas de los vehículos pisan los charcos y por salpicadura producen un efecto parecido al aerosol, diseminando los organismos patógenos a los cuatro vientos. Otra vía importante para esparcir las bacterias coliformes (que provienen de la materia fecal) son las que quedan adheridas al calzado, cuando se pisa los derrames que hay en la vía pública y que son transportados a diversos lugares como viviendas, oficinas, escuela, etc. No entiendo cómo ante estos riesgos, las instituciones y los funcionarios con competencia y responsabilidad en el control de la calidad de vida, del medio ambiente, de la salud, del turismo y de los derechos constitucionales ambientales de la población nada hacen para detener y corregir estos derrames, que ya son endémicos y que tienen como únicos responsables a la SAT y a quien la controla, el Ersept. Según la legislación vigente, los derrames cloacales son residuos peligrosos y el contaminar es un delito. Esto lo saben y también lo huelen y lo pisan, los funcionarios y los miembros de los tres poderes del Estado tucumano, pero todo sigue igual. Por lo que sé, no hay personas reales denunciadas, investigadas, procesadas o condenadas por este delito. ¿Por qué será?

Juan Francisco Segura


segurajuanf@hotmail.com

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