Pertenezco a esa generación que ya está emprendiendo el viaje de regreso, preparando su vacío equipaje hacia un lugar donde nada podemos llevar, solo experiencias y recuerdos de lo vivido. Soy de los que nada tiran y en la vida trato de saber de todo un poco; arreglo mis anteojos con cinta aisladora y alfiler; nos basta tener una pinza, destornillador, alambre, tijera , hilo y cortaúñas y somos Gardel; todo lo arreglamos o reciclamos. Nos critican, pero cuando les falta un tornillito recurren a nuestros botecitos. Vengo de esa época en que aprendíamos de nuestros padres sus enseñanzas a las buenas o a las malas, sin malos tratos. También éramos rápidos y furiosos, pero efectivos e ingeniosos. Hoy todo se usa y se tira; solo dimensionamos y valoramos todo en épocas de dura crisis y de fatídicas pandemias de las que varias nos llevamos encima. Nos estamos despidiendo, nos llevamos lo bien vivido, con la esperanza de que vengan generaciones mejores, menos violentas y más solidarias y que nuestros esfuerzos no queden en la nada.
Francisco Amable Díaz
Pedro G. Sal 1.180
B° 20 de Junio - San Miguel de Tucumán
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