La fotografía ilustra una práctica que se ha vuelto común a lo largo de la ruta 321, entre el arco de Lules y la autopista Tucumán-Famaillá. Sin ningún tipo de control, o consideración técnica, se crean accesos a fincas, barrios privados, clubes, talleres, parques industriales, etcétera, utilizando caños de cemento de un metro de diámetro. El instalar estos caños sobre las banquinas se altera la libre circulación de las aguas de lluvias de verano, lo que a su vez provoca desbordes de agua hacia ambas márgenes de la ruta, e incluso favorece las inundaciones de barrios instalados a ambos márgenes de la ruta. ¿Quién controla estas construcciones? Sin duda que los accesos mencionados son necesarios pero también es necesaria su autorización y su reglamentación técnica para evitar problemas no deseados, como los desbordes mencionados.
Juan A. González
San Juan 141
Lules














