Cartas de lectores: El edificio de la Virgen Generala

10 Septiembre 2022

El 26 de septiembre de 1812, Belgrano comunicó a Buenos Aires: “la Patria puede gloriarse de la completa victoria que han obtenido sus armas, el 24 del corriente, día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección nos pusimos… “ Y Belgrano deseó que en el campo de la Victoria y el honor, lugar donde se libró la batalla por la soberanía, se levantara una ermita, para conmemorar esta gloriosa acción y hacer patente la gratitud con nuestra Señora de las Mercedes. Dos siglos después, en su informe el ex rector de la UNT habló de “la reparación y puesta en valor de la fachada e interiores del edificio de la ex Legislatura en Virgen de la Merced primera cuadra”. En ese mismo solar antes estuvo edificado el antiguo templo de Nuestra Señora de las Mercedes, Generala del Ejército Argentino. Para 1830 desde Buenos Aires llega a Tucumán la reforma rivadaviana, que por ley buscaba extinguir las órdenes religiosas para así en injusta y alevosa impunidad, apoderarse de sus bienes temporales. Y los unitarios, para financiar la guerra civil en que estaban metidos, fueron sobre los bienes de los dominicos, franciscanos y mercenarios y los saquearon a más no poder. Luego caen vencidos los unitarios, suben los federales y su gobierno, manda un proyecto de ley a la Legislatura para apoderarse del convento mercenario, y en 1852 demuelen las celdas del convento y así levantan un edificio que luego fue escuela, colegio San Miguel, escuela, colegio Nacional y hoy escuela Sarmiento, dependiente de la UNT. Luego caen vencidos los federales, suben los liberales y unitarios y en 1855 su gobierno manda a la Legislatura que sancione la ley para despojar legalmente a la Virgen Generala, y hecha la ley, lotea y remata el sitio de la cuadra cuadrada del convento. Perpetrado esto, meses después, en octubre, rematan la Ciudadela de San Martín y el Campo de la Victoria y el Honor que la rodeaba. Ya cebados, en 1856, en alevoso despojo a la Virgen Generala, le quitan y rematan la sacristía del antiguo templo. Pero no todo ha de ser impiedad: en esa hora aciaga el presbítero Cornelio Santillán, junto al abogado Vicente Lezana, salen a defender los fueros y derechos de la Virgen Generala, aunque la codicia y la injusticia pudieron más. Para 1870, a pesar de las expresas cláusulas que prohibían desarmar el antiguo templo hasta que no se habilitara la nueva iglesia que se estaba construyendo, fue ocupado, demolido y en el arrasado solar se levantó el edificio que con el correr del tiempo ocupó la ex de Legislatura. Fue para ese tiempo que como una burla, a esa calle le pusieron el nombre de Rivadavia. A causa de este despojo, la venerada imagen de la Virgen Generala tuvo que buscar asilo y amparo en casa ajena, hasta pasado 1880, cuando se habilitó la nueva Iglesia de la Merced. Y como la pobreza y la miseria son malas consejeras, esta nueva iglesia, por necesidad, fue edificada sobre unos viejos muros mal conservados, y para 1920 entró en ruinas. De la demolición nos salvó la cristiana generosidad de don Alfredo Guzmán y doña Guillermina Leston de Guzmán, que a su costa levantaron la actual basílica de la Merced, según se puede leer en lo escrito por don Carlos Páez De La Torre (h). El solar del Antiguo Templo de la Merced, suplantado por el edificio la ex Legislatura (hoy cerrado hace bastantes años), en vez de que en justa reparación fuera devuelto a la Virgen, fue entregado a la Universidad. Este solar histórico-religioso por excelencia es hoy tierra irredenta de la Merced. Quizás algún día de gloria serena, como dueña, entre allí, a ese solar, la imagen de la Virgen Generala.

Juan Carlos Rosario Medina

Lucas A. Córdoba 285

San Miguel de Tucumán

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios