Hay victorias que se explican con números y hay otras que necesitan contexto, memoria y tiempo. La consagración de Luciano Benavides en el Rally Dakar 2026 pertenece claramente al segundo grupo. Argentina volvió a lo más alto del podio en la carrera más difícil del mundo gracias a una hazaña que quedará grabada para siempre: el piloto salteño ganó la categoría Motos por apenas dos segundos, la diferencia más estrecha en los 48 años de historia del evento.
En su novena participación en el Dakar, Benavides logró lo que hasta el día anterior parecía una utopía. Llegó a la última etapa con una desventaja de 3 minutos y 20 segundos frente al estadounidense Ricky Brabec, bicampeón de la competencia, y torció la historia en apenas 105 kilómetros cronometrados. El margen final fue mínimo, casi absurdo, pero suficiente para escribir una de las páginas más épicas del rally raid.
Benavides llegó al Dakar 2026 con una carga que no figuraba en la hoja de ruta. En octubre pasado, durante el Rally de Marruecos, sufrió una dura caída que le provocó roturas en la rodilla y la clavícula. El diagnóstico era desalentador. “La lógica decía que no debía correr”, confesó Luciano. Contra los consejos médicos, evitó la cirugía inmediata para no perderse el Dakar. Para colmo, en los entrenamientos previos al inicio en Arabia Saudita, una nueva caída le provocó una lesión en los meniscos. Corrió las 13 etapas con dolor, sostenido por un fuerte trabajo mental junto a su psicólogo Gustavo Ruiz, el mismo profesional que acompaña a Franco Colapinto.
Una vida sobre la moto
La historia de Benavides con el Dakar no comenzó en Arabia Saudita, sino muchos años antes, en el norte argentino. Creció rodeado de motos y competencia, con un espejo cercano e inevitable: su hermano Kevin Benavides, ganador del Dakar en 2021 y 2023. A los 13 años viajó a Fiambalá para ver pasar la caravana del Dakar 2009. Aquella imagen selló un destino.
El debut llegó en 2018 y fue áspero: una fuerte caída en la etapa Salta-Belén lo obligó a abandonar. “El Dakar te enseña incluso cuando te golpea”, reflexionó el piloto salteño. Desde entonces, la evolución fue constante: noveno en 2019, sexto en 2020, abandono en 2021, 13° en 2022 y un salto enorme en 2023, cuando ganó etapas y se consagró campeón del Mundial de Rally Raid. En 2025 fue cuarto, su mejor resultado hasta entonces.
El Dakar 2026 fue una batalla de desgaste, con etapas largas y navegación compleja. Luciano construyó su carrera desde la regularidad. “No había que ganar el primer día, había que llegar”, explicó. Ganó tramos clave y llegó a la definición en desventaja, con Brabec como claro favorito.
Valió un título
La última etapa condensó toda la épica del Dakar. A falta de siete kilómetros para la meta, Brabec cometió un error de navegación insólito: interpretó mal la hoja de ruta y giró hacia un camino que lo llevaba directo al Mar Rojo. Al advertirlo, debió volver en contramano y perdió los minutos decisivos. Benavides, que venía “quemando naves”, se cruzó con su rival. “Pensé que era un turista paseando en moto”, contó. Al confirmar que era Brabec, aceleró al máximo.
La llegada fue silenciosa y tensa. Nadie celebró hasta que los relojes hablaron. Dos segundos después de más de dos semanas y 8.000 kilómetros. “Fueron los minutos más largos de mi vida”, admitió Benavides. Con el resultado oficial, el Dakar quedó marcado para siempre.
Luciano alzó su primer Touareg y consolidó una dinastía única junto a Kevin: son los únicos sudamericanos en ganar el Dakar en motos. Ahora volverá a Argentina para operarse la rodilla pendiente. Lo hará como el nuevo rey del desierto, demostrando que en el Dakar, absolutamente nada es imposible.