El Caribe está mucho más cerca que los más de 7.000 kilómetros que los tucumanos deben recorrer hasta Ezeiza y luego hacia Punta Cana. Aunque para muchos esta región evoca las arenas blancas y las playas paradisíacas del centro del continente, existe otro destino donde la distancia se reduce drásticamente. A poco más de 2.100 kilómetros de nuestra provincia se encuentra Punta Perdices, un rincón del sur que disputa el imaginario de aguas turquesas y cristalinas, aunque allí falten los volcanes y los cenotes.

Cuál es el pueblo bonaerense de playas amplias y mar más cálido

Las playas sureñas tienen su encanto. En el extremo opuesto a la geografía de Jamaica, Tobago o Anguila se ubica este tesoro de Río Negro, emplazado en la Península de Villarino, a 65 kilómetros de Las Grutas y cerca del Puerto San Antonio Este. Allí, la estética caribeña se instala en la Argentina; este paraje es conocido popularmente por sus paisajes que se asemejan a aquella latitud tropical: un azul intenso que contrasta con la costa inmaculada y los caracoles blanqueados por el sol.

Una maravilla para disfrutar a ritmo lento 

Dicha ensenada se extiende por unos 3.000 metros de costa. Se trata de un ambiente tranquilo, alejado del ruido turístico tradicional. Para acceder a esta parte del litoral rionegrino es necesario entrar por el Puerto San Antonio Este. Allí los visitantes se pueden fascinar con la “Caleta Falsa”, una reliquia natural que se adentra en el continente como un brazo de mar que sorprende por su belleza, transformándose dos veces al día con el cambio de la marea.

La posición de Punta Perdices en la costa patagónica, sobre el Golfo de San Matías, la convierte en un edén que brinda un escape perfecto para quienes prefieren un entorno más calmo que los puntos más concurridos de la región.

Punta Perdices se encuentra a 65 kilómetros de Las Grutas. Fuente: Web

Los principales atractivos de Punta Perdices 

Entre sus principales atractivos destaca Las Ollitas, una formación rocosa singular que se revela durante la marea baja, creando piletones naturales de agua cálida perfectos para el disfrute familiar. Este es uno de los destinos predilectos para aprovechar balnearios agrestes y solitarios con posibilidades de realizar diversos deportes.

Los observadores de aves también encontrarán entretenimiento en este santuario de avistamiento, mientras que los paseos náuticos hasta Punta Villarino proponen la experiencia excepcional de visitar un apostadero de lobos marinos.

Qué se puede hacer en Punta Perdices

Las actividades y atractivos disponibles en este destino costero son diversos:

- Explorar Las Ollitas: formaciones rocosas que se descubren durante la bajamar, creando piletas naturales de agua templada ideales para los más chicos.

- Deportes náuticos: practicar kayak y stand up paddle en aguas tranquilas, con posibilidad de alquilar equipos en el Parador Serena.

- Pesca embarcada: aprovechando las opciones que brinda la zona para los aficionados.

- Visitar Punta Villarino: a través de excursiones marítimas para conocer el apostadero de lobos marinos, una actividad que propone un contacto directo con la fauna.

- Avistaje de especies: Punta Perdices alberga una gran variedad de aves marinas que encuentran refugio en sus costas, convirtiéndolo en un sitio clave para fotógrafos y naturalistas.

- Relax en estado puro: disfrutar de las extensas playas vírgenes en un entorno prácticamente intacto, alejado del turismo masivo.

- Circuito regional: visitar el balneario La Conchilla, ubicado sobre la ruta 3, para completar la experiencia de la costa patagónica.