En un escenario global marcado por mayores exigencias de competitividad, las exportaciones de bienes de América Latina y el Caribe registraron en 2025 un crecimiento del 6,4%, de acuerdo con un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El organismo destacó que el contexto externo fue más favorable que en otros períodos, aunque advirtió que ese marco no resultó suficiente para todos los países y dejó expuestas debilidades persistentes, entre ellas las que enfrenta la Argentina.

Según el BID, la mejora del comercio regional estuvo impulsada principalmente por un aumento de las cantidades exportadas, en un contexto de precios internacionales con escasa variación. Esta dinámica contrastó con años previos, cuando la evolución de los precios había sido el principal motor del desempeño exportador.

Ese cambio de composición en el crecimiento planteó un desafío adicional para economías como la argentina. Con precios menos dinámicos, la capacidad de expandir las exportaciones y generar divisas quedó más vinculada a factores estructurales, como la competitividad, la eficiencia productiva y la reducción de costos asociados al comercio exterior.

El informe estimó que las cantidades exportadas por Sudamérica crecieron 5,9%, lo que representó una desaceleración de 7,8 puntos porcentuales respecto de 2024. En paralelo, los precios de los principales productos básicos exportados por la región mantuvieron una tendencia contractiva. El BID señaló caídas en el valor de la soja, el petróleo y el azúcar, lo que limitó el impulso adicional por la vía de los términos de intercambio.

En ese contexto, Sudamérica lideró la recuperación de las exportaciones dentro de la región, con una mejora de los envíos hacia Asia y la Unión Europea. Los sectores ligados a los recursos naturales, como la agroindustria y la minería, volvieron a ocupar un rol central en la canasta exportadora regional, consignó el sitio Infobae.

Crecimiento con límites estructurales

El BID advirtió que el repunte del comercio no fue homogéneo entre los países. Mientras algunas economías lograron aprovechar el escenario externo, otras enfrentaron restricciones estructurales que condicionaron su capacidad de expandir las exportaciones.

Para la Argentina, el informe subrayó que mejorar la competitividad resulta clave para sostener y ampliar su inserción internacional. Si bien las exportaciones crecieron en 2025, el ritmo fue menor al del año previo, lo que reflejó un contexto menos favorable y una mayor dependencia de factores internos para sostener los volúmenes exportados.

El documento también puso el foco en los costos vinculados al comercio exterior, como la logística, la infraestructura y los tiempos de despacho, identificados como algunos de los principales obstáculos para la región. A ello se suman las dificultades de acceso al financiamiento para el comercio internacional, que continúan afectando con mayor intensidad a las economías con menor profundidad financiera y mayores riesgos macroeconómicos.

En ese sentido, el BID remarcó la necesidad de avanzar en reformas estructurales y canalizar inversiones que fortalezcan la productividad y eliminen barreras al comercio, con el objetivo de sostener el rol del comercio internacional como motor del crecimiento económico regional.

Un escenario global más incierto

De cara a los próximos años, el organismo señaló que el desempeño exportador dependerá menos de factores externos favorables y más de políticas orientadas a mejorar la productividad, la competitividad y la inserción internacional. Si bien la región mostró una recuperación del comercio, el crecimiento global se mantuvo moderado, lo que limitó las posibilidades de una expansión más acelerada.

El BID advirtió que el contexto comercial futuro estará atravesado por un elevado nivel de incertidumbre, en un marco de desaceleración del crecimiento global, menor inversión y consumo, mayores tensiones comerciales y un aumento del proteccionismo.

Asimismo, destacó que el cambio climático se consolida como una fuente adicional de vulnerabilidad para la oferta exportable, por el mayor riesgo de eventos extremos que pueden afectar tanto la producción como la logística y el transporte.

Para la Argentina, el diagnóstico del organismo fue claro: la mejora del comercio regional no garantiza por sí sola un salto exportador. Aprovechar ese escenario requerirá sostener reglas de juego estables, reducir costos y facilitar el acceso a los mercados internacionales.