Son pequeñas y se colocan se colocan entre el labio y la encía; allí liberan nicotina (contienen entre 1,5 y 6 miligramos por unidad), la que se absorbe por la mucosa oral. Para más “placer” vienen saborizadas. La búsqueda no arrojó resultados por ahora, ni en potenciales expendedores, como los quioscos, ni en grupos de redes sociales; pero casi con seguridad es cuestión de tiempo que lleguen a Tucumán. Son muy pequeñas (unos 30 milímetros de largo); las que se consiguen están presentadas en unas latitas de colores atractivos (según el sabor) y son fabricadas por dos grandes tabacaleras: Philip Morris International (la marca de las bolsitas es ZYN) y British American Tobacco (VELO). Se venden como golosinas, pero no lo son; porque la nicotina es altamente adictiva.
Hace poco más de dos semanas se lanzó la alerta en la Argentina, y no, no lo hizo el Ministerio de Salud. Lo alertó Chequeado, una organización sin fines de lucro y no partidaria, que trabaja para frenar la desinformación y para transparentar los datos públicos, según se describe en su sitio web. El informe fue realizado por la periodista Florencia Ballarino, presidenta de la Red Argentina de Periodismo Científico.
“Durante una recorrida, vimos que se venden en quioscos de la Ciudad de Buenos Aires, del AMBA y de Mar del Plata, pero las marcas buscan llegar a todo el país y el producto también se consigue por internet”, contó Ballarino. Y en el reporte del que es autora cita a Guillermo Espinosa, médico especialista en Control del Tabaco del Hospital Italiano de Buenos Aires y presidente de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC), quien explicó: “Lo que tienen estas bolsitas son sales de nicotina, un cristal que se disuelve fácilmente y es sencillo de producir. A diferencia de la planta de tabaco, que requiere siembra y cosecha, se trata de un compuesto químico que puede elaborarse de manera industrial”. Y añadió: “El objetivo es vender un producto de consumo rápido y masivo, que genera dependencia, especialmente entre adolescentes, y que luego impulsa una mayor demanda de otros productos con nicotina”.
El informe de Chequeado cita además un estudio reciente del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), realizado en cuatro ciudades argentinas, en adolescentes de entre 12 y 17 años: un 3,4% de ellos declara haber probado las bolsitas; y casi un 2% haberlas consumido en los últimos 30 días. “El número enciende las alarmas si se tiene en cuenta que recientemente irrumpió en el mercado argentino y que la venta de cigarrillos y otros productos de tabaco está prohibida por ley en menores de 18 años”, agrega el reporte, y también comparte una publicación -de octubre pasado- de la American Cancer Society, en la que advertía: “la nicotina es una de las sustancias químicas nocivas presentes de forma natural en la planta del tabaco. Puede extraerse de ellas o fabricarse en laboratorio. Se considera ampliamente la principal sustancia adictiva que lleva a las personas a consumir productos de tabaco”.
Pero la de Chequeado no fue la primera advertencia desoída en la Argentina: ya en mayo del año pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) había destacado el problema: en un comunicado, con motivo del Día Mundial sin Tabaco, exhortaba a los gobiernos a prohibir “con carácter de urgencia todos los aromatizantes en los productos de tabaco y nicotina, como cigarrillos, bolsas, pipas de agua y cigarrillos electrónicos, con el fin de proteger a los jóvenes de la adicción y las enfermedades”. “Estamos viendo cómo una generación entera se engancha a la nicotina mediante bolsas con sabor a ositos de goma y cigarrillos electrónicos de colores- denunció Rüdiger Krech, director de Promoción de la Salud de la OMS-. Esto no es innovación, es manipulación. Y debemos ponerle freno”.
Claro que, como suele suceder, estos mensajes no llegaron al gran público. Y en la Argentina, ni siquiera a la gran mayoría de los responsables de la salud pública… Tampoco es de extrañar, si se tiene en cuenta que, según datos de la edición 2025 (la última, por ahora) del Índice Regional de Interferencia de la Industria Tabacalera en América latina y el Caribe (una evaluación periódica internacional que mide hasta qué punto los gobiernos protegen las políticas de salud pública de la interferencia de la industria), nuestro país está entre los que más sufre (o permite) la injerencia de la Industria tabacalera en políticas de salud pública. El índice asigna puntajes, y a menor puntaje, mayor protección de la salud pública: la Argentina está antepenúltimo, solo por delante de Colombia y la República Dominicana.
Qué está pasando
Luego del informe de Chequeado hubo reacciones. En el ámbito oficial, una alerta del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Pero además se expidieron públicamente al respecto instituciones y ONG, como la Fundación Interamericana del Corazón y Unión Antitabáquica Argentina (UATA). En un comunicado, esta advirtió sobre “la rápida expansión en el país de las llamadas ‘bolsas de nicotina’ (nicotine pouches)”, y agregó: “Con 15 o más bolsitas por envase (…) equivale a una carga total de nicotina que puede superar a la de un paquete entero de cigarrillos”. “En sus materiales internacionales, las propias compañías reconocen que se trata de ‘productos de nicotina derivados del tabaco’, pero en Argentina se los publicita como ‘sin tabaco’, ‘más limpios’ y ‘99% menos tóxicos que un cigarrillo’, sin las advertencias sanitarias reglamentarias. (…) No estamos frente a una golosina para adultos, sino ante un producto nicotínico altamente adictivo que se vende como si fuera inofensivo”, resaltó UATA.
Señaló también que, junto con otras organizaciones, han realizado denuncias formales ante el Ministerio de Salud de la Nación en las que reclaman que se retiren del mercado; que se prohíban la importación, la venta y la publicidad de las bolsitas y que se apliquen las sanciones previstas en la Ley 26.687.
“UATA valora la ‘Alerta Sanitaria por bolsas de nicotina’ emitida recientemente por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, pero advierte que eso no alcanza si los productos siguen en las góndolas”. “La Argentina puede decidir ahora si permite que las bolsas de nicotina se conviertan en el vehículo de una acelerada epidemia de adicción de los jóvenes o si actúa a tiempo para evitarlo. Las herramientas legales existen: lo que se requiere es la voluntad de usarlas en forma urgente”, advierte antes de concluir.