Los investigadores, a partir del análisis de las cámaras de seguridad, no sólo encontraron indicios de que otras personas podrían estar involucradas en el crimen de Érika Álvarez, sino que además se conoció la macabra maniobra que habría realizado Felipe “El Militar” Sosa para deshacerse del cuerpo de la víctima.

Con el estudio realizado por personal de Homicidios, se determinó que el acusado, su pareja Justina Gordillo y otros tres hombres podrían haber realizado esta tarea entre las 18 y las 19 del miércoles 7 de enero, un día antes de que el cuerpo de la víctima fuera encontrado en un descampado de Manantial Sur.

Según el informe técnico, cerca de las 11, Sosa habría quedado registrado trasladando un paquete rectangular, que depositó en un cesto de basura ubicado cerca de la esquina de Guyana y Santo Domingo, en Yerba Buena, a metros de donde se habría cometido el crimen. Minutos después, se lo observaría dejando otros elementos en el mismo lugar y, en una camioneta VW Amarok, se marchó con rumbo desconocido.

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“El Militar” regresó a su domicilio pasadas las 12. Una hora y media después, arribaron a ese lugar el tercer sospechoso y Gordillo, en otro vehículo. A partir de ese momento se observaron una serie de movimientos extraños que incluyen, además de los mencionados, a por lo menos otras dos personas. A todos, de acuerdo a fuentes policiales, se los ubica dentro y fuera de la propiedad de Sosa. “No hay manera de que no se hayan enterado de lo que estaba pasando allí”, sostuvo un pesquisa.

Cerca de las 20, según consta en el expediente, las cámaras de seguridad registraron que un trabajador comenzó a juntar en la esquina de Guyana y Santo Domingo todas las bolsas de basura de la cuadra para que después fueran cargadas por el camión, pero esto nunca se concretó.

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Sosa, que habría observado esa situación, salió de su departamento y cargó todos los desperdicios en la Amarok. Minutos después se habría realizado una especie de reunión en el interior del departamento del acusado, en la que podrían haber estado presentes el imputado, Gordillo, el tercer sospechoso identificado y al menos otras dos personas.

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Los pesquisas sospechan que en ese momento terminaron de definir que arrojarían el cuerpo en Manantial Sur, un lugar cercano a la sede del Grupo Sosa, empresa del “Militar”. Todavía no trascendió si la camioneta utilizada es una de la media docena de vehículos que secuestró la Policía en el marco de esta investigación.