El sable corvo del Gral. San Martín merece ser preservado. Es patrimonio de los argentinos, motivo de orgullo y nada ni nadie debe amenazar su existencia. En la década del '60, un comando juvenil peronista lo robó del Museo Histórico Nacional y durante varios días su destino resultó incierto. Fue recuperado, vuelto a dicho museo, luego trasladado al Regimiento de Granaderos y, finalmente, restituido a su sede original. Parece razonable que un elemento de tanta significación histórica y militar se conserve en la unidad creada por el Libertador y esté libre de avatares políticos. Se presume que, en ese ámbito castrense, las garantías de cuidado serán mayores. Lo único que no debe limitarse es la libertad de quienes deseen apreciarlo y conocer los orígenes y trayectoria de tan significativo instrumento de mando.

Alejandro De Muro                           

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