El caso de la agresión que sufrió un joven en Tafí del Valle a la salida de un boliche volvió a movilizar a los tucumanos. A las similitudes con el crimen de Fernando Báez Sosa se les deben agregar otros tres episodios de características similares que se registraron en la provincia en los últimos 30 años. Hechos que quedaron grabados a fuego en la historia policial de estas tierras.
Lucas Fernández (17), hijo de un vocal de la Caja Popular, fue baleado en la cabeza el 30 de marzo cuando regresaba en auto desde Yerba Buena con un grupo de amigos con los que había ido a bailar al boliche 2044. La víctima murió nueve días después. Los compañeros del fallecido acusaron del hecho a Andrés Miguel, hijo de un camarista federal y de un policía de la Provincia. Allí se inició un largo proceso judicial que incluyó fallos polémicos y la huida del acusado, que se mantuvo varios años prófugo en Bolivia.
En abril de 2000, un tribunal condenó a Miguel a 12 años de prisión por el crimen. El fallo también ordenó que se remitiera el expediente para que una fiscalía investigara la posible participación en el hecho de César Vergara Altuve, hijo de Ana Altuve, histórica representante gremial de los empleados judiciales. El condenado había asegurado que la víctima tenía problemas con el sospechoso y que él había sido el autor del hecho.
Un ataque en Las Estancias se parece al registrado en Tafí del ValleLa familia del penado decidió recurrir el fallo hasta las últimas consecuencias. Su defensor, Carlos Caramuti -actual juez de Impugnación-, con la colaboración del prestigioso jurista José Cafferata Nores, llevó el caso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En diciembre de 2006, el máximo tribunal del país le dio la razón a los planteos que habían interpuesto y no sólo absolvió a Miguel, sino que confirmó la sospecha de que Altuve podría haber sido el autor del hecho.
El crimen de Fernández quedó impune. La familia de la víctima renunció a seguir peleando para que se supiera qué era lo que había ocurrido y Altuve nunca afrontó un proceso penal en su contra.
El caso Pérez Acosta
El 27 de julio de 1996, Álvaro Pérez Acosta y su novia concurrieron al boliche Bulldog, que estaba ubicado en el pasaje Padilla. Durante el baile, un joven intentó sacar a bailar a la pareja de la víctima, lo que generó una discusión dentro del local. Por ese problema, el personal de seguridad expulsó al joven que había iniciado el conflicto y a otro chico.
Pérez Acosta y su compañera abandonaron el local, pero los estaban esperando los jóvenes con los que habrían tenido el incidente. Cristian Jensen le dio un cabezazo y lo hizo trastabillar; cuando Álvaro cayó, el agresor lo tomó del cuello y le golpeó la cabeza contra el pavimento. Luego, el otro joven lo pateó varias veces.
Ataque en Tafí del Valle: los acusados fueron trasladados al penal de Benjamín PazDespués, el primero levantó la cabeza de Álvaro y volvió a golpearla contra el pavimento, mientras Fabián lo pateaba en el tórax. Pérez Acosta quedó inválido para siempre. Los hermanos fueron condenados en 1997 a ocho años de prisión.
El último episodio
El sábado 20 de septiembre pasado, Federico Toledo (20) había concurrido a un boliche de avenida Sarmiento al 1.200. Murió luego de haber sido golpeado por Eduardo Leonel Budini (22) en medio de una discusión.
Según la acusación del Ministerio Público, la pelea se inició cuando la víctima le pidió a una amiga que se marchara con el grupo. Budini, que tiene conocimientos de boxeo, taekwondo y MMA, golpeó primero a Mateo Martí, amigo de la víctima, provocándole una fractura de nariz, y luego a Toledo, quien cayó pesadamente al suelo y murió en el lugar.
Ataque en Tafí del Valle: ¿se rompe un pacto de silencio entre los rugbiers?Budini, acusado de homicidio simple con dolo eventual en perjuicio de Toledo y en concurso real con homicidio simple con dolo eventual en grado de tentativa en perjuicio de Mateo Martí, se encuentra detenido con prisión preventiva.
Este caso tiene una particularidad: un joven, amigo común de la víctima y del victimario, no sólo aportó los datos para que la Policía identificara y detuviera al acusado, sino que además relató cómo se desarrollaron los hechos.