Manifestantes y fuerzas de seguridad protagonizaron serios incidentes durante la noche del sábado en Milán, en el marco de una movilización contra los Juegos Olímpicos de Invierno que se desarrollan en esa ciudad del norte de Italia y en Cortina d’Ampezzo. La protesta, que reunió a miles de personas, derivó en enfrentamientos, represión policial y varios arrestos.

Según consignaron medios locales, alrededor de cinco mil manifestantes participaron de la marcha convocada por el denominado Comité Olimpiadas Insostenibles (COI), una red integrada por organizaciones estudiantiles, anticapitalistas y ambientalistas fundada en Milán. La movilización partió desde el barrio de Porta Romana y se extendió hasta Corvetto, a lo largo de un recorrido de aproximadamente cuatro kilómetros.

Si bien el trayecto oficial no contemplaba pasar por zonas directamente vinculadas a las sedes olímpicas, los incidentes se produjeron en las inmediaciones de uno de los estadios. Allí, un grupo de manifestantes encapuchados comenzó a arrojar fuegos artificiales, bengalas y botellas con alcohol encendido, lo que motivó la intervención de la policía con gases lacrimógenos y postas de goma.

La respuesta de las fuerzas de seguridad elevó el nivel de violencia, ya que el grupo más radicalizado respondió con piedras y distintos objetos contundentes contra los uniformados. Como consecuencia de los disturbios, se registraron varios detenidos, aunque las autoridades no precisaron la cifra exacta.

La protesta estuvo encabezada por una pancarta con la consigna “Reconquistemos las ciudades, liberemos las montañas”, y se observaron manifestantes portando árboles de cartón en rechazo a la tala realizada para la construcción de pistas de esquí. Entre los reclamos centrales se destacó la denuncia por el uso de nieve artificial y el impacto ambiental que ello genera en zonas de montaña.

Otro de los puntos que encendió el malestar fue la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) acompañando a la delegación estadounidense, en un contexto marcado por redadas migratorias recientes en la ciudad de Mineápolis. Esta situación fue duramente cuestionada por los manifestantes, que la consideraron una provocación.

La movilización se realizó un día después de la ceremonia de apertura de los 25.º Juegos Olímpicos de Invierno, que cuentan con la participación de deportistas de 93 países y se desarrollan de manera conjunta entre Milán y Cortina d’Ampezzo.

Las fuerzas de seguridad se encontraban en estado de alerta debido a los antecedentes inmediatos: el fin de semana anterior se habían producido violentos enfrentamientos en una marcha similar en Turín, donde un centenar de policías resultaron heridos.

Desde la organización de la protesta, Alberto di Monte cuestionó con dureza el discurso oficial en torno al evento. “Estos Juegos se han presentado como sostenibles y sin incidencia en los costes”, expresó, y advirtió que “los miles de millones gastados han servido para construir carreteras y no para proteger a las montañas”, relató.

En la misma línea, el dirigente señaló que durante la competencia Milán se transforma “en una Disneylandia agradable para los turistas”, pero a costa de generar incomodidades y problemas estructurales para los habitantes de la ciudad, narró.