Dentro del entrenamiento funcional, hay ejercicios sencillos que ofrecen grandes beneficios sin necesidad de rutinas complejas. Uno de ellos es la caminata del granjero, una práctica que consiste en caminar cargando peso en cada mano y que se destaca por su impacto positivo en la fuerza y el equilibrio.

Además de fortalecer brazos y piernas, este ejercicio activa el core, mejora la estabilidad corporal y contribuye a una mejor postura. Por eso, cada vez más especialistas lo recomiendan como parte de rutinas de entrenamiento accesibles y adaptables a distintos niveles y edades.

Ciclismo vs caminata: qué entrenamiento es más efectivo para perder peso

Su origen se remonta a las tareas rurales; los agricultores transportaban baldes de agua o sacos de grano y desarrollaron así un agarre extraordinario que hoy imitan atletas de strongman y aficionados al fitness.

Caminata del granjero: cómo hacer este ejercicio y qué peso usar para entrenar mejor

Este ejercicio consiste en caminar en línea recta mientras se sostienen dos cargas —mancuernas, kettlebells o bidones— manteniendo el tronco erguido y la cabeza alineada con el cuerpo. Para comenzar, lo ideal es elegir un peso equivalente al 25 %–50 % del peso corporal por mano, lo que garantiza un trabajo efectivo sin comprometer la ejecución.

Mantener la mirada al frente contribuye a evitar la flexión cervical y mejora la estabilidad de la cintura escapular. Al mismo tiempo, activar el abdomen, como si se intentara cerrar un cinturón apretado, protege la zona lumbar y refuerza el carácter antirotacional del movimiento.

Existen, además, distintas variantes de la caminata del granjero, como el suitcase carry, con carga unilateral, y el rack carry, con el peso apoyado sobre los hombros, pensadas para profundizar el trabajo de estabilidad lateral y movilidad torácica.

¿Cuáles son los beneficios de la caminata del granjero?

- Mejora la resistencia cardiovascular al elevar la frecuencia cardíaca sin generar impacto sobre las articulaciones.

- Fortalece el trapecio y los deltoides, músculos clave para lograr hombros más estables y sin molestias.

- Estimula glúteos y cuádriceps, lo que facilita movimientos cotidianos como subir escaleras o levantar peso.

- Incrementa la resistencia del antebrazo, una capacidad importante en deportes de raqueta, escalada y trabajo con pesas.

- Aumenta el gasto energético y colabora con el control del peso corporal en planes de recomposición física.

- Mejora la propiocepción, ayudando a reducir el riesgo de caídas en adultos mayores y a optimizar la coordinación deportiva.