Un nuevo informe forense que cuestiona el suicidio de Kurt Cobain actúa como catalizador para una de las teorías conspirativas más persistentes de la cultura pop: la presunta implicación de su esposa, Courtney Love, en su muerte. Lo que durante décadas fue material de fanzines y foros de internet, hoy recobra fuerza ante la evidencia técnica que sugiere que el líder de Nirvana no pudo haberse disparado a sí mismo debido a los niveles de heroína en su sangre.

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Para la comunidad de seguidores, el nuevo peritaje, revisado en el International Journal of Forensic Science, no hace más que validar las sospechas que nacieron el 8 de abril de 1994. El foco de la polémica se centra en un motivo tan antiguo como el crimen mismo: el beneficio económico. Según diversos reportes y testimonios de personas cercanas a la pareja, Cobain estaba en proceso de tramitar un divorcio y modificar su testamento, un movimiento que habría dejado a la líder de Hole con una fracción mínima de la fortuna de 150 millones de dólares que finalmente heredó.

¿Courtney Love bajo sospecha?: cinco cosas a tener en cuenta según fanáticos

La incapacidad física de Kurt: El reporte forense indica que la dosis de heroína resultaba tan elevada que Cobain entraría en coma de forma instantánea. Los fanáticos sostienen que esto demuestra la imposibilidad de Kurt para disparar la escopeta y que un tercero accionó el arma mientras él yacía indefenso, señalando a Love como la principal interesada en silenciarlo.

El "montaje" de la escena del crimen: El informe destaca que el kit de drogas presentaba un orden perfecto y las agujas permanecían tapadas. Para los seguidores, esto representa una señal clara de una puesta en escena externa. Argumentan que Courtney, conocedora del historial de adicción de Kurt, pudo orquestar o facilitar esta "limpieza" para que el evento pareciera un suicidio rutinario.

Las anomalías en la nota de suicidio: La evidencia de que las últimas cuatro líneas —las únicas que mencionan la muerte— poseen una caligrafía y estilo diferentes constituye, para muchos, la prueba definitiva. Existe la sospecha de que Love encontró una nota de retiro escrita por Kurt y añadió el final trágico con el objetivo de cerrar el caso legalmente.

El móvil económico y el divorcio inminente: La prueba más contundente fuera del laboratorio radica en el factor financiero. Diversos testimonios confirman que Kurt buscaba el divorcio y redactaba un nuevo testamento. De concretarse el trámite, Courtney perdería el control sobre el catálogo de Nirvana, valuado en millones; el deceso antes de dicha gestión la convirtió en la heredera universal.

La manipulación del PI Tom Grant: El hecho de que Love contratara a un investigador privado para localizar a Kurt, pero luego proporcionara información contradictoria y supuestamente ocultara notas sobre el divorcio, funciona como una táctica de distracción para los fans. Las grabaciones donde ella muestra preocupación por contratos de Lollapalooza refuerzan la teoría de que sus intereses eran puramente financieros.

La investigación de la muerte de Kurt Cobain

El reciente estudio forense motiva una relectura del libro Who Killed Kurt Cobain?: The Mysterious Death of an Icon, publicado en 1998 por los periodistas Ian Halperin y Max Wallace. Esta obra, pionera en documentar seriamente la hipótesis del homicidio, cobró relevancia internacional al señalar inconsistencias entre el reporte policial y la cantidad de heroína detectada en el sistema del músico. 

La investigación de Halperin y Wallace cobró fuerza al presentar testimonios perturbadores, como el de Eldon Hoke, quien afirmó ante las cámaras recibir una oferta de 50,000 dólares por parte de Courtney Love para acabar con Kurt; Hoke pasó un polígrafo antes de morir trágicamente en un accidente ferroviario.

La sospecha sobre Courtney Love perdura debido a factores logísticos y económicos que la investigación de Halperin pone de relieve, tales como la dificultad física para manipular la escopeta bajo los efectos de la droga y las dudas sobre la autenticidad de la nota de suicidio. La presión mediática persiste décadas después, reflejada en el desafío lanzado por el cineasta Ian Halperin en 2023, quien exigió a la cantante someterse a un detector de mentiras financiado por él mismo.