Ganar para respirar, ganar para creer. Atlético Tucumán recibirá mañana, desde las 22, a Estudiantes de Río Cuarto con un objetivo que excede lo estadístico: necesita descomprimir el clima que dejaron los primeros pasos del torneo. En el Monumental “José Fierro”, los dirigidos por Hugo Colace buscarán que los tres puntos funcionen como ese punto de inflexión que ordene el panorama, calme tensiones y vuelva a conectar al equipo con su gente.

El inicio, está claro, no fue el esperado en 25 de Mayo y Chile. Dos derrotas como visitante con la sensación de que algo pudo rescatarse; dos empates en casa que dejaron gusto a poco. Cuatro fechas del Apertura en las que Atlético insinuó una identidad, mostró pasajes interesantes de juego asociado y presión alta, pero no logró sostenerlos en el tiempo. La idea aparece por momentos; los puntos, todavía no.

La caída 2-1 de la última semana ante Sarmiento, en Junín, fue la que más golpeó. No sólo por el resultado, sino por la forma. Un primer tiempo desdibujado, sin intensidad ni claridad, que contrastó con algunos tramos alentadores frente a Huracán. Esa imagen terminó por profundizar dudas, magnificar errores previos y opacar los pasajes que habían generado cierta expectativa en partidos anteriores.

“Fue una semana complicada porque venimos de perder un partido importante, de jugar un primer tiempo muy malo. Pasaron muchas cosas: el calor, las piernas pesaban, no lo supimos jugar. En el segundo estuvimos mejor, buscamos el partido de otra forma y nos adaptamos. Hicimos una muy buena semana y lo preparamos para ganarlo”, explicó Colace en la previa.

El entrenador no esquivó el análisis ni buscó atajos. Entre Huracán y Sarmiento hubo un punto de quiebre en el rendimiento, y el propio DT lo reconoció. “Fueron partidos muy diferentes. En Junín el clima estaba complicado, pero no es excusa. Jugamos un primer tiempo malo y no me cuesta decirlo. En el segundo lo salimos a buscar de otra manera, hicimos el gol y lo peleamos hasta el final. Es un partido que ya pasó; ahora pensamos en Estudiantes”, sostuvo.

En ese diagnóstico se juega buena parte del presente. Atlético necesita sostener durante 90 minutos lo que hasta ahora mostró en algunas ráfagas: orden defensivo, claridad y precisión en el armado de juego y, principalmente, mejor ejecución en los metros finales. Porque si algo dejó este arranque es una certeza incómoda: la propuesta puede ser interesante, pero sin eficacia pierde valor y deja puntos en el camino.

A pesar del traspié, Colace asegura que el grupo está firme. “Desde lo mental estamos muy bien. Los jugadores quieren jugar ya mismo, tienen sed de revancha y quieren revertir la situación, especialmente en casa”, afirmó. Esa será una de las claves de la noche: gestionar la ansiedad que reinará durante los primeros minutos en el Monumental y transformarla en energía competitiva; no en apuro.

El contexto también juega. Atlético sabe que dejar puntos ante rivales directos impacta de manera inmediata en la tabla de promedios. Estudiantes de Río Cuarto integra ese lote que pelea en la misma franja, lo que convierte el cruce en algo más que un partido de la fecha: es una oportunidad para sumar y, al mismo tiempo, marcar diferencias.

El conjunto cordobés, recién ascendido a la Liga Profesional, hoy está último en la zona que también integra Atlético, producto de tres derrotas y un empate 0-0 frente a Argentinos. Habrá una cara conocida entre las camisetas visitantes: la de Mateo Bajamich, con pasado reciente en el “Decano”.

De esa manera, el José Fierro será escenario de una prueba de carácter. Porque ganar significará más que tres unidades: implicará cortar la inercia, validar el trabajo semanal y empezar a torcer una tendencia que en los últimos torneos se volvió repetitiva. Atlético necesita un triunfo que no sólo ordene la tabla, sino también el ánimo, puertas adentro y hacia afuera.

Por eso, mañana, el desafío es claro. Ganar para respirar. Ganar para creer. Y, sobre todo, ganar para que la identidad que se insinúa en el juego encuentre, de una vez por todas, respaldo en los números.