Cuatro astronautas llegaron ayer o a la Estación Espacial Internacional para una misión de investigación de varios meses, en sustitución de un grupo de colegas que se vio obligado a volver a Tierra antes de los previsto por un problema médico. Desde entonces, la estación ha sido operada por una tripulación reducida: el estadounidense Christopher Williams y los cosmonautas Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev, quienes han mantenido las operaciones y experimentos científicos en curso.
La cápsula con los cuatro miembros de la Crew-12 se acopló al laboratorio orbital tras un viaje de 34 horas que comenzó con el despegue desde Cabo Cañaveral, Florida, a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9.
“Hemos tendido un puente en la presencia continua de la humanidad en el espacio, que abarca más de 25 años en este mismo lugar”, declaró la astronauta estadounidense Jessica Meir a su llegada a la estación.
“Al mirar hacia la Tierra desde estas ventanas, recordamos que la cooperación no sólo es posible, sino que es esencial. Aquí arriba no hay fronteras y la esperanza es universal”, añadió.
Los demás miembros de la Crew-12 son el estadounidense Jack Hathaway, la francesa Sophie Adenot y el ruso Andrey Fedyaev.
Los cuatro sustituyen a la tripulación Crew-11, que regresó a la Tierra en enero, un mes antes de lo previsto, en la primera evacuación médica de la historia de la estación espacial. Los cuatro tripulantes que volvieron son los estadounidenses Zena Cardman y Mike Fincke, el japonés Kimiya Yui y el ruso Oleg Platonov. Se trata de la primera evacuación médica en la historia de la EEI. Desde entonces, la ISS, que orbita a 400 kilómetros sobre la Tierra, ha estado habitada por tres astronautas.
La NASA no ha revelado ningún detalle sobre el problema de salud que acortó la misión anterior.
La Crew-12 será una de las últimas misiones que llegan a la estación, habitada de forma continua el último cuarto de siglo.
Está previsto que este laboratorio del tamaño de un campo de fútbol sea arrastrado a la atmósfera terrestre para que caiga en algún punto remoto del océano Pacífico en 2030.