EN LA SALA. César Soto siguió el relato de Virginia Mercado, durante la tercera audiencia del juicio. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO
Virginia Mercado confirmó una de las principales pistas en el juicio que se sigue por la muerte de quien fue su amiga: en la madrugada del 26 de febrero de 2006 Paulina Lebbos la dejó a ella en su departamento de calle La Rioja al 400 y se dirigió al de César Soto, su pareja y principal acusado del crimen. De esta manera descartó, al menos que ella hubiera sabido, que la joven estudiante de Ciencias de la Comunicación haya tomado otro rumbo luego de haber estado juntas en un boliche de El Abasto.
La declaración de Mercado durante la tercera audiencia del debate por el crimen por el que está acusado Soto, como posible autor, y Sergio Kaleñuk, como presunto encubridor, despertaba expectativas.
Otro proceso
Es que la mujer, que hoy vive en Aguaray, Salta, enfrenta un proceso paralelo por encubrimiento. Hace menos de un mes, ante el juez Patricio Prado, admitió que había encubierto el crimen. Lo hizo al intentar un convenio con la fiscalia a partir del cual iba a recibir una pena de tres años de prisión condicional si ella admitía el delito.
Pero en esa audiencia no quiso o no pudo decir a quién encubrió ni por qué. Es decir, aceptó su participación en el encubrimiento sin dar razones del mismo. Por eso el juez Prado rechazó el convenio y ahora otro juez deberá resolver si se hace otro juicio abreviado o si se la somete a un juicio oral donde podría recibir una pena mayor. Pero ayer al menos para las partes (fiscalía y defensas) no incurrió en contradicciones. Relató con firmeza cómo fueron las últimas horas de su amiga y sobre todo adónde iba cuando se separaron.
Virginia y Paulina habían rendido una materia ese sábado 25 de febrero y esa noche, con otras amigas, decidieron ir a bailar. “Cuando salimos del boliche fuimos a la plazoleta de pasaje Gutiérrez y Alem. Estábamos las dos solas. Un vehículo paró para que bajen personas y Paulina le hizo señas. Subimos las dos y yo le di mi dirección. Me dejan en mi domicilio y ahí escucho que ella le dice que iba a calle Estados Unidos al 1.200, donde vivía Soto. Ya me había dicho que no se iba a quedar conmigo. Fue la última vez que la vi”, dijo Mercado a través de la plataforma zoom.
“La celaba mucho”
Pero además Mercado confirmó otro dato que para la fiscalía que representa Carlos Sale es fundamental. “En abril de 2005 ella llegó a mi departamento y nos contó que Soto la había agarrado del cuello y que ella escapó. Ella siempre contaba que las discusiones eran por celos. Ella decía que Soto la amenazaba diciendo que si la veía en la calle la mataba”, dijo con firmeza. “Él la celaba mucho. La controlaba por teléfono. Ella me contó eso varias veces”, agregó.
Según Mercado, luego de que ella se bajara del remise se acostó y se durmió. Agregó que como a las 14 la llamó Rosa, la madre de Paulina, para preguntar si su hija estaba con ella. “Yo le dije que estaba en casa de Soto y ahí me contaron que Soto los había llamado preguntando por ella. Yo intenté comunicarme a su celular varias veces, pero no contestaba”, recordó.
Nada más se sabría de Paulina hasta la tarde del 11 de marzo de 2006 cuando se encontró su cuerpo a la vera de la ruta 341 en Tapia. Hoy, 20 años después, todavía no se sabe quién la mató.
La hermana
Luego de Virginia Mercado fue el turno de su hermana Fabiana Jimena, quien también estuvo en el boliche la madrugada en la que Paulina desapareció. Pero su testimonio no sirvió de mucho. Sólo confirmó que había conocido a la víctima esa noche, que no se vieron a la salida y que cuando ella llegó a su departamento ya se encontraba allí su hermana. Aseguró que no conocía a Soto ni a Kaleñuk.
Pedido: un llamado de atención por los testigos
Luego de la declaración de Jimena Mercado estaba prevista la presencia de otros testigos: Gisella Renis, Claudia Cequeira, Diego Martín y Jorge Aramayo, todos amigos que habían salido junto a Paulina, Virginia y Jimena al boliche Gitana, pero finalmente el fiscal desistió de sus testimonios. Lo hizo luego de que el vocal del Tribunal Fabián Fradejas advirtió que lo más lógico era que pudieran pasar testigos que realmente aportaran algo a la causa y no que repitieran exactamente lo mismo que habían dicho los anteriores. “Esto no es un juicio donde se hace una investigación, no es la etapa de instrucción. Les voy a pedir que analicen bien a las personas que estamos llamando para saber si realmente pueden servir tanto para las fiscalías como para la defensa. Ya hubo un juicio anterior y se está llamando a los mismos testigos”, dijo el vocal con firmeza. Por ejemplo, para la próxima semana están llamados, entre otros, cuatro hermanos de Soto y otros tantos vecinos del acusado lo que, en principio, sería sobreabundante ya que todos declararían lo mismo. El lunes se conocerá si habrá otros desistimientos de testigos.






















