Durante más de medio siglo, el tamaño y la forma de Júpiter parecían datos incuestionables. Generaciones enteras aprendieron que el gigante gaseoso era un punto de referencia estable dentro del sistema solar. Sin embargo, una nueva medición acaba de poner en duda esa certeza: el planeta no es exactamente como lo imaginábamos. Es ligeramente más pequeño y, sobre todo, más achatado en los polos, una diferencia mínima en números, pero enorme en sus implicancias científicas. 

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La clave de este giro inesperado surgió de los nuevos datos revelados por la NASA a partir de su misión Juno, que desde hace años orbita el planeta y permite observarlo con una precisión inédita. Esta información permitió a los científicos revisar las antiguas estimaciones (basadas en mediciones limitadas realizadas hace casi cinco décadas) y descubrir que la forma real de Júpiter es distinta de la que figuraba en los libros. El hallazgo no solo corrige su tamaño, sino que abre interrogantes más profundos sobre su estructura interna y la historia de su formación.

La NASA confirma que Júpiter es 8 km más pequeño y 24 km más achatado: deberán actualizarse los libros de texto

Según comunicó la NASA en sus canales oficiales, Júpiter resulta ser más pequeño y más achatado de lo que se creía desde hace aproximadamente medio siglo. Este descubrimiento implica una revisión profunda de los conocimientos actuales sobre el planeta y su evolución, al punto que los especialistas fueron contundentes: “Los libros de texto tendrán que actualizarse”.

De acuerdo con las nuevas estimaciones, el gigante gaseoso es 8 kilómetros más estrecho y 24 kilómetros más plano que las mediciones utilizadas durante décadas. Aunque la diferencia puede parecer mínima frente a su enorme tamaño (con un diámetro cercano a los 140.000 kilómetros), los científicos subrayan que se trata de un cambio relevante para comprender con mayor precisión su estructura y su historia.

Qué es la misión Juno de la NASA

La misión Juno de la NASA orbita Júpiter desde 201. Los científicos, gracias a su trayectoria, lograron detectar variaciones mínimas en la gravedad del planeta, mostrando cómo se distribuye su masa en el interior.

Del mismo modo, más allá de estos cambios de tamaño con respecto a Júpiter, lo hallado por Juno también mostró otros datos: núcleo, diámetro, capas internas y externas, vientos que recorren su atmósfera, entre otros.

De esta manera, la misión Juno de la NASA, en apenas un mes de 2026, reveló uno de los datos más inesperados en clave universo, por lo que se podría calificar, según el organismo, como un “hito histórico” por su magnitud, alcance e importancia.