Una investigación judicial desarticuló un sofisticado plan de sicariato orquestado desde la Unidad Penal 9 de Entre Ríos. El objetivo de la organización era asesinar al ministro de Seguridad provincial, Néstor Roncaglia, al juez federal Leandro Ríos y al fiscal Ignacio Candioti.
La trama salió a la luz gracias al testimonio de un recluso, quien detalló la logística del complot liderado por Leonardo Airaldi, ex dirigente de la Sociedad Rural de Diamante vinculado al narcotráfico. Según la denuncia, Airaldi buscaba "venganza" por las causas judiciales que enfrenta y que lo llevarán a juicio el próximo 24 de septiembre.
El plan y los "precios"
El complot incluía la contratación de un sicario uruguayo por una suma de U$S40.000. El plan original preveía ejecutar al juez Ríos y al fiscal Candioti durante sus vacaciones en Punta del Este. Para el ministro Roncaglia, el ataque estaba previsto en Argentina, al aprovechar sus traslados en motocicleta hacia una quinta en las afueras de Paraná; por este último objetivo, el pago sería mayor debido al riesgo logístico.
La confesión incluyó detalles escabrosos: los asesinos planeaban utilizar dos vehículos, uno de los cuales transportaría un contenedor con cal para disolver los cuerpos y eliminar evidencias rápidamente.
Operativo y detención
Tras la denuncia ante el fiscal federal Pedro Rebollo, el juez Hernán Viri ordenó un allanamiento de urgencia en la Unidad Penal de Gualeguaychú. Gendarmería Nacional incautó teléfonos celulares, anotaciones, cocaína y documentación clave para la causa.
Actualmente, los tres funcionarios cuentan con un esquema reforzado de seguridad para proteger su integridad y la de sus familias.