El reloj ya empezó a correr para Renzo Saravia. El lateral derecho argentino, de 32 años, se convirtió en nuevo jugador del Valencia y afrontará un reto tan concreto como exigente: 92 días para demostrar que todavía tiene nivel para sostenerse en la élite europea.
Saravia llega con el pase en su poder tras finalizar su vínculo con Atlético Mineiro en enero. Firmará contrato hasta junio de 2026, pero el tramo decisivo de la temporada será determinante para su continuidad. El acuerdo, corto y condicionado por el rendimiento, lo obliga a rendir desde el primer minuto.
Una incorporación marcada por la urgencia
La llegada del cordobés no responde a una apuesta a futuro, sino a una necesidad inmediata. El equipo dirigido por Carlos Corberán sufrió un golpe sensible con la lesión de Dimitri Foulquier, quien fue operado y no volverá a jugar en lo que resta de la campaña. Sin lateral derecho natural y en plena pelea por la permanencia, el club salió al mercado en busca de una solución rápida.
El contexto deportivo es delicado. Valencia se encuentra 16° en la tabla de La Liga, con 26 puntos en 25 fechas, apenas dos unidades por encima de la zona de descenso. En ese escenario, la experiencia y disponibilidad inmediata de Saravia resultaron claves para cerrar la operación.
El cuerpo técnico avaló su fichaje por su recorrido internacional y su conocimiento del fútbol europeo. No se trata de un debutante en el continente: ya tuvo un paso por el FC Porto, experiencia que suma a su currículum y que puede facilitar su adaptación.
Trayectoria y preparación
Formado en Belgrano de Córdoba y consolidado en Racing Club, Saravia dio el salto a Europa en 2019. Luego continuó su carrera en Brasil, donde defendió los colores de Sport Club Internacional y Atlético Mineiro, acumulando rodaje en torneos de alto nivel.
Además, integró el proceso de la Selección Argentina previo al Mundial de Qatar, lo que evidencia el reconocimiento que supo tener en su mejor momento.
Desde enero, tras quedar libre, se entrenó de manera particular en Argentina para mantener el ritmo físico. Esa preparación fue un punto valorado por Valencia, que necesita un futbolista listo para competir sin un largo período de adaptación.
Un mensaje claro
Al arribar a España para someterse a la revisión médica, Saravia dejó en claro cuál es su objetivo: “Vengo preparado y con muchas ganas de sumar. Voy a pelear por quedarme”. La frase resume el espíritu de su desembarco. No llega a cumplir un trámite; llega a ganarse un lugar.
El desafío no es menor. Valencia necesita puntos con urgencia y no hay margen para procesos largos. El lateral deberá aportar equilibrio defensivo, profundidad por banda y experiencia en un plantel que siente la presión de la tabla.
En definitiva, la historia está planteada como una cuenta regresiva. Noventa y dos días para revertir una situación compleja, para demostrar vigencia y para intentar prolongar su estadía en Europa. En Mestalla no hay tiempo que perder, y Saravia lo sabe.