“Todo es un espanto”. Esa fue la frase que emitió Alberto Lebbos al enterarse de los problemas que se presentaron a último momento y que ponen en duda el inicio del cuarto juicio por el crimen de su hija, Paulina. El lunes debería comenzar el debate contra César Soto y Sergio Kaleñuk, que fueron acusados de la desaparición y la muerte de la joven. Pero habría que esperar al menos una semana para definir si finalmente se iniciará.
La estudiante fue vista por última vez el 26 de febrero de 2006. Supuestamente, se dirigía a encontrarse con Soto. No se supo más de ella. El 11 de marzo su cuerpo fue encontrado a la vera de la ruta que conduce a Raco. En ese momento comenzó una polémica investigación que ya lleva 20 años instruyéndose y que, después de tres juicios, sólo pudo comprobar que se montó una compleja red de encubrimiento para evitar que se supiera la verdad.
En febrero de 2019, los jueces Carlos Caramuti, Dante Ibáñez y Rafael Macoritto, después de absolver a Roberto Luis Gómez por el crimen, pidieron que fueran investigados por ese hecho Soto, Kaleñuk, Esteban Gómez -hermano del absuelto- y Ernesto Atim. El fiscal Carlos Sale, en base a los elementos que surgieron durante el segundo juicio, sólo encontró evidencias para mantener la acusación en contra de Soto y Kaleñuk, mientras que a los otros dos ni siquiera los acusó.
Primera traba
La sala está integrada por Gustavo Romagnoli, Fabián Fradejas y Luis Morales Lezica. En septiembre pasado confirmaron que el debate se iniciaría el lunes 2 de marzo. Sin embargo, días atrás el fiscal de cámara Daniel Marranzino les anunció a los jueces que no estaba en condiciones de sostener la acusación. Basándose en el viejo código procesal, solicitó que fuera Sale el que cumpliera el papel de acusador en este juicio.
Este representante del Ministerio Público pidió la prórroga de una semana para analizar toda la prueba que produjo su colega para este debate. Al cierre de esta edición no se había confirmado si los jueces habían aceptado el planteo, pero todo parecería indicar que sí lo harían, según explicaron fuentes judiciales.
“Confío plenamente en la capacidad de Sale”, señaló Lebbos. Se supone que el tribunal le dará tiempo al fiscal para estudiar el expediente. Los magistrados tendrían algún tipo de contemplación, ya que el funcionario, además de atender este juicio, está a cargo de una de las fiscalías especializadas en homicidios y subroga la oficina de Narcomenudeo del Centro Judicial de Concepción.
Otro inconveniente
Patricio Char, defensor de Kaleñuk, viene sosteniendo desde el año pasado que la acción penal en su contra se encuentra extinguida por prescripción. Según explicó, el delito atribuido de encubrimiento agravado prevé una pena máxima que no supera los seis años de prisión.
“El cómputo es objetivo y surge de las propias constancias del expediente. Desde la fecha del hecho imputado hasta la primera citación a indagatoria habían transcurrido exactamente 14 años y 364 días”, remarcó el letrado en sus escritos, aludiendo a los plazos legales previstos por la normativa vigente.
El planteo fue acompañado por el Ministerio Público, que también entendió que correspondía declarar extinguida la acción penal. Sin embargo, el tribunal rechazó el pedido en un fallo dividido, lo que motivó a la defensa a interponer un recurso de casación. Tras su rechazo, Char acudió en queja ante la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, que actualmente analiza la admisibilidad del planteo. La fiscal Marta Jerez firmó el martes una resolución para que el máximo tribunal atienda esta cuestión.
Ahora la Corte deberá decidir si habilita el tratamiento del recurso. De hacerlo, el máximo tribunal provincial podría revisar la interpretación realizada por la Cámara respecto de la prescripción. Si, en cambio, rechaza la queja, el debate oral comenzaría en la fecha prevista.
El cuarto juicio tiene una particularidad. No habrá querella, ya que Leticia Nieva, que desplazó a Alberto Lebbos en ese rol, renunció a ejercer la acusación privada.