La llegada de Lionel Messi a la Argentina para sumarse a la Selección no fue una más. En Ezeiza lo esperaba Claudio “Chiqui” Tapia, en un reencuentro que volvió a mostrarlos juntos después de varios meses sin fotos compartidas.
El presidente de la AFA fue el primero en marcar la escena: publicó en sus redes sociales una serie de imágenes (más de una decena) donde se los ve abrazados, sonrientes y compartiendo un momento distendido. Incluso acompañó los posteos con mensajes de bienvenida y elogios para el capitán.
La secuencia no pasó desapercibida porque llega en medio de un contexto delicado para la conducción del fútbol argentino. Investigaciones judiciales, cuestionamientos arbitrales y un clima tenso en las canchas pusieron a Tapia en el centro de la escena durante los últimos meses.
En ese escenario, también llamó la atención la ausencia de fotos conjuntas en el último tiempo. Un vínculo que solía mostrarse de forma natural, con mates y sonrisas en la previa de cada compromiso, había quedado en pausa sin explicaciones públicas.
El detalle que marcó la diferencia
Minutos después del posteo de Tapia, fue Messi quien también compartió imágenes de su llegada. Sin embargo, el tono fue completamente distinto: publicó solo tres fotos, con un mensaje breve -“La ilusión intacta, otra vez juntos”- y sin incluir al presidente de la AFA de manera visible.
En una de esas imágenes apenas se alcanza a ver una mano que pertenecería a Tapia, casi fuera de cuadro, como único rastro de su presencia en la recepción.
El contraste entre ambos posteos no tardó en generar lecturas. Mientras el dirigente eligió una exposición amplia del encuentro, el capitán mantuvo un perfil bajo y evitó protagonizar el vínculo en sus redes sociales, en un gesto que muchos interpretaron como significativo en medio del contexto actual.