La Justicia federal investiga un presunto caso de corrupción en el fútbol argentino que vuelve a poner bajo la lupa a la dirigencia de la AFA. A partir del análisis de conversaciones de WhatsApp, la causa apunta a un supuesto pago de dinero a un árbitro con el objetivo de influir en el resultado de un partido entre Belgrano de Córdoba y Barracas Central, disputado en 2020 por la Primera Nacional.
Según consta en el expediente, el tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, habría ordenado el pago de 2.000 dólares al árbitro Jorge Nelson Sosa. El objetivo habría sido favorecer a Barracas Central en un duelo clave correspondiente a la Zona Reválida A. La investigación está en manos del juez Luis Antonio Armella y la fiscal Cecilia Incardona, quienes avanzan sobre una presunta red de maniobras irregulares dentro del fútbol argentino.
El caso salió a la luz tras el peritaje del teléfono celular de Juan Pablo Beacon, exasesor legal de la AFA, cuyas conversaciones habrían sido clave para reconstruir los hechos. En los chats, fechados el 12 de diciembre de 2020, Toviggino le habría indicado que debía contactarse con el árbitro y entregarle el dinero acordado.
En uno de los mensajes, se detalla la logística del pago: una suma inicial de 300.000 pesos, equivalente en ese momento a unos 2.000 dólares. Horas más tarde, Beacon confirmó que había cumplido con la entrega. Según su propio relato, le dio al árbitro 1.500 dólares en efectivo y completó el resto con 75.000 pesos argentinos, ajustados al valor del dólar informal.
Tras concretar la operación, Beacon le habría informado a Toviggino que el árbitro “quedó satisfecho” con el dinero recibido. Ese mensaje es considerado uno de los elementos más comprometores dentro de la causa, ya que sugiere la existencia de un acuerdo previo.
El partido bajo sospecha corresponde a la tercera fecha de la Zona Reválida A de la Primera Nacional. Durante gran parte del encuentro, Belgrano y Barracas Central igualaban sin goles. Sin embargo, el desarrollo cambió drásticamente en el segundo tiempo.
A los 23 minutos, el árbitro expulsó a los jugadores de Belgrano Joaquín Novillo y Franco Negri en una misma jugada, dejando al equipo cordobés con nueve futbolistas. Poco después, ya en tiempo de descuento, también fue expulsado el entrenador Ricardo Caruso Lombardi.
Instantes más tarde, Barracas Central encontró el gol de la victoria a través de Nicolás Trecco, en una jugada que generó fuertes polémicas por una posible posición adelantada. Las decisiones arbitrales desataron una ola de reclamos por parte del conjunto cordobés.
Tras el partido, Caruso Lombardi fue contundente en sus declaraciones. “Nosotros somos víctimas de esta gente, somos rehenes del fútbol argentino”, expresó visiblemente molesto. Además, denunció irregularidades en el trato hacia su delegación una vez finalizado el encuentro. “Nos encerraron en el vestuario, sin luz ni agua”, relató.
El entonces delantero de Belgrano, Pablo Vegetti, también manifestó su bronca en redes sociales. “Diego, la pelota hoy se manchó”, publicó, en alusión a la histórica frase vinculada a la polémica en el fútbol.
La situación del árbitro Sosa se inscribe dentro de una investigación más amplia que busca determinar la existencia de un esquema sistemático de corrupción en el fútbol argentino, con posibles ramificaciones en otros partidos y categorías.
Por estas horas, la causa avanza con el análisis de pruebas y testimonios, mientras crecen las dudas sobre la transparencia de la competencia en aquellos años. El caso, de confirmarse, podría tener consecuencias profundas tanto a nivel institucional como deportivo.