La platabanda es cada vez más delgada. Los sondeos de opinión pública evidencian, cada mes que pasa, que el humor social ingresó en un cono de certidumbres políticas en medio de incertidumbres económicas. Que la inflación, que el dólar, que las reservas, que el consumo y también la falta de crédito son cuestiones que golpean la puerta al ciudadano de pie. La nafta se dispara y eso daña todo el tejido económico. Por más importaciones que  se abran, mientras la gente no tenga con qué pagar, las ventas no podrán reactivarse. Hoy como ayer, además de dólares, faltan pesos y sobra endeudamiento.

Javier Milei transita por aquella platabanda. El margen de maniobra es cada vez más complejo. Necesita resultados. De la misma manera que Osvaldo Jaldo requiere combustible para transitar sin contratiempos hasta la próxima terminal: 2027. “Muchachos, este 2026 es de la gobernabilidad; luego habrá tiempo para la contienda electoral”, transmitió el gobernador tucumano a un grupo de funcionarios libertarios en un encuentro que protagonizó la semana pasada. Llegó a la provincia en silencio, el mismo que mantiene en esta semana corta esperando que en la Casa Rosada alumbre un acuerdo fiscal que permitirá a la provincia conservar una relativa calma, al menos hasta fines de julio, aguinaldo incluido. El dinero sigue siendo la llave que abre las puertas a las voluntades dialoguistas. No en vano, y el mismo día de la semana pasada, anduvieron por el principal despacho del Palacio de Gobierno las senadoras Sandra Mendoza y Beatriz Ávila, las dos espadas que Jaldo muestra a la Nación frente al debate parlamentario que se viene.

La tregua entre el Presidente y el gobernador es más que evidente. La muestra fue aquel abrazo en el aeropuerto internacional Teniente Benjamín Matienzo. Milei y Jaldo no quieren que estallen más escándalos. Esa es la instrucción que ha impartido el tranqueño a su tropa. “Cierren la boca”, exclamó. Tan claro como directo ha sido el mensaje del “comisario” a sus más inmediatos colaboradores. En otras palabras, este es un tiempo para tragarse sapos. De todas maneras, siempre hay un problema, como el caso de la habilitación para que la ministra de Educación, Susana Montaldo, rinda cuentas ante la Legislatura. Si bien es poco probable que interpelen a la funcionaria, en el interior de la Casa de Gobierno ha quedado retumbando una frase popular acerca del avance del pedido de interpelación: “se comieron los mocos”. Las miradas apuntaron hacia el presidente subrogante de la Cámara, Sergio Mansilla, y hacia los integrantes del bloque oficialista. Nadie se dio cuenta que aquella iniciativa que votaron sólo por la mención del número implicaba un golpe de atención al gabinete jaldista.

El gobernador hizo catarsis respecto de esta situación. “No va a volver a pasar”, cuentan que se dijo a sí mismo. Sin embargo, la susceptibilidad es una espía que transita en el mundo oficialista; ayer, hoy, mañana y siempre.

Jaldo tiene un ojo en Buenos Aires y el otro en Tucumán. Aguarda novedades de un acuerdo fiscal que puede ayudar a compensar la notable caída en los ingresos fiscales por la baja en la actividad. Un dato preocupante: el cierre del tercer mes del año ha dejado una caída del 8% en los ingresos. En cifras, las estimaciones oficiales indican que por coparticipación se dejaron de recibir cerca de $ 14.000 millones y por recaudación de impuestos provinciales otros $ 6.000 millones. Las negociaciones son al más alto nivel e involucran a otros dos distritos dialoguistas: Catamarca y Salta. Las necesidades son compartidas, aunque a algunos mandatarios apremian más que a otros. La mano federal contribuiría, así, a garantizar la tranquilidad financiera de las tres jurisdicciones, además de consolidar la paz interna, en medio de tanta incertidumbre microeconómica. “Esperamos que nos tiren una soga”, esgrime uno de los gobernadores que gestiona la contribución federal.

Mientras tanto, en cada provincia se afianzan las restricciones presupuestarias. El cordobés Martín Llaryora cerró el grifo financiero, frente a la caída de los fondos de coparticipación federal. El mandatario de la provincia mediterránea creó el  “Consejo de Gestión Estratégica del Gasto” que, además de ajustar las erogaciones, tendrá que generar un forzoso ahorro fiscal. En Tucumán, ya se consumió el Fondo Anticíclico creado por la actual gestión en noviembre de 2023, un mes después de que Jaldo asumiera la Gobernación. En el gabinete, todos miran al ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, que le puso un hielo a las finanzas y es reacio a los desprendimientos financieros. Abad ha decidido darle una vuelta de tuerca al manejo fiscal: generalmente, las partidas presupuestarias se analizaban y se distribuían con una periodicidad trimestral. Ahora, se hace un seguimiento diario mediante informes de la Contaduría General de la Provincia y la distribución del dinero se ejecuta mensualmente. Claro que, en este esquema de restricciones, hay ciertas excepciones: no se ajustan los fondos para Salud, Seguridad y Tarjeta Alimentar.  

La política de contención de erogaciones inscribió esta semana otro instrumento jurídico que, más temprano que tarde, se replicará por toda la estructura del Poder Ejecutivo. El ministro de Economía firmó la Circular 02, con la que se restringe, a la mínima expresión, los viajes de funcionarios, además del pago de viáticos, como una manera de consolidar el control sobre las cuentas públicas. Como toda norma, tiene excepciones que avalan sólo las misiones oficiales para realizar gestiones “fundadas en el interés general de la provincia”. Todo esto puede transformarse en un decreto con alcance general hasta tanto la economía real muestre signos de reactivación.

Jaldo tiene que hacer malabares para esquivar las demandas de fondos por parte de sus ministros que suelen ir al despacho de Abad, pero salen sin probabilidades de ampliación de partidas. Al titular de Economía no se le mueve la cara cuando sus pares van a pedir más asignaciones. Se mantendrá así en tanto el tranqueño disponga lo contrario. Las esperanzas del gobernador están puestas en la Casa Rosada.  En ese sentido, el tucumano se viste de equilibrista. Sabe que el Gobierno nacional insistirá con algunas iniciativas. Una de ellas tiene que ver con la cobertura de vacantes en la Justicia Federal. En el seno del poder se comenta que ese proceso es casi una obsesión para Milei. El libertario quiere consolidar cierto resguardo en la Justicia para no tener grandes inconvenientes legales como sí lo tuvieron sus antecesores Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández. En Tribunales, los expedientes de denuncias contra los ex mandatarios se acumulan y tornan difícil la vida de dos referentes que condujeron los destinos de la Argentina. A ese escenario no quiere llegar Milei. Y, por eso, necesita de los votos en el Congreso para consolidar la cobertura de cargos judiciales. El “caso Adorni”, por los cuestionamientos que acumula el jefe de Gabinete de la Nación, y los contratiempos para la vigencia de algunos artículos de la reforma judicial, son dos claras muestras de los límites que tiene el Presidente en territorio judicial.

Jaldo, a su vez, también trata de tejer un probable escenario futuro. Por ahora no habla de reelección, pero construye futuro. En ese aspecto, el temor pasa por los efectos de la reforma electoral. El gobernador afirma que no resignará su cuota de poder, mucho menos ante la espacio peronista que responde a Cristina Fernández. La llegada a esta ciudad del senador Oscar Parrilli, uno de los adlátares de la ex mandataria que se encuentra en prisión domiciliaria, ha sido una señal interna de que ella vendrá, en algún momento, por Jaldo. El mandatario espera el embate. Mira de reojo al senador nacional Juan Manzur, que el viernes estuvo en la Legislatura en la presentación del libro escrito por el ex ministro de Economía, Eduardo Garvich, pero que no tuvo contacto alguno en ese establecimiento con la dirigencia presente. Y si de malabaristas se habla, el vicegobernador Miguel Acevedo, y la intendenta capitalina Rossana Chahla trataron de cuidarse en los gestos. El presidente de la Cámara se sacó fotos de rigor con el ex gobernador; la jefa municipal, en tanto, se excusó de ir al acto literario. Todos miran antes hacia la Casa de Gobierno.

Una eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), tal como lo propicia Milei, sería un duro escollo para las intenciones jaldistas de conservar la estructura sin injerencia externa. De avanzar esa idea en el Parlamento Nacional, Cristina Fernández, como jefe nacional del Partido Justicialista, tendrá la potestad de definir a su antojo las candidaturas del PJ dentro del distrito. Un mandato partidario puede hacer sucumbir los planes de Jaldo, que está dispuesto a resistir esa estrategia en caso de darse esa posibilidad. La intervención del distrito Tucumán del PJ es un remedio que está dentro de las probabilidades para ser recetado, llegado el caso de que se sostenga la intransigencia partidaria. Eso obligaría a Jaldo a presentar postulaciones fuera del peronismo, algo que no sucedió en sus casi cuatro décadas de carrera política. Quedarse al costado de la ruta tampoco está en los planes jaldistas. Así, la reforma política parece convertirse en una quimera en las provincias como Tucumán, más allá de las promesas. Eso puede darle larga vida a los acoples, el ejército que le garantiza al peronismo sostener aquella cuota del poder.