“Propofol”. Una denominación que se repitió reiteradas veces en titulares y en el imaginario social hasta convertirse en la “imagen de la muerte”. Fiestas privadas, hurto de insumos hospitalarios, flujo interno de anestésicos, sobredosis y muertes sospechosas; todos estos son los elementos de una trama inquietante en el entorno sanitario que cobró relevancia tras el fallecimiento de dos profesionales de la salud. El denominador común: una droga de larga data y fundamental en procedimientos quirúrgicos.

Palermo: quién era el enfermero hallado muerto con propofol y fentanilo

Tras el deceso de Alejandro Salazar, un anestesista de 29 años, y de Eduardo Betancourt de 44 años, ambos en el barrio porteño de Palermo y en condiciones llamativamente similares, crecieron las dudas sobre un factor fundamental en las inmediaciones de ambos casos. Las ampollas de dicha sustancia estaban presentes en los domicilios de ambos expertos en el momento del hallazgo por parte de los oficiales.

El análisis clínico de un fármaco clave

Daniel López Rosetti, médico y conferencista experto en Clínica Médica y Cardiología, abordó en una entrevista con Radio Mitre las diversas aristas e inquietudes que rondan alrededor de este compuesto. Desde qué es hasta su margen de seguridad, pasando por los miedos y prejuicios que pueden surgir, el facultativo hizo hincapié en que se trata de una solución segura, sin embargo, extremadamente potente y efectiva.

Rosetti comienza explicando que el propofol es un anestésico de acción ultrarrápida. Esta clase de preparados tiene cuatro finalidades principales que el doctor resume en la charla: “primero, que la persona pierda el conocimiento, es decir, la conciencia; segundo, que no tenga dolor; tercero, que tenga relajación muscular; y cuarto, que tenga amnesia, para que no recuerde qué pasó durante la cirugía", repasa el profesional.

Seguridad y margen de error en quirófano

“Es uno de los productos más utilizados en sedación”, explica, recalcando que es vital en procedimientos usuales como las colonoscopias. “Es un medicamento absolutamente confiable. Se trata de un inductor de aplicación intravenosa. Cuando se deja de administrar, el efecto se desvanece en segundos y la persona se recupera enseguida”, detalla Rosetti.

El experto recuerda que, dentro de los principios de la técnica, todos los factores deben cumplirse, ya que pueden ocurrir ocasiones en las que, a pesar de que haya relajación, el sufrimiento pueda estar presente. Para ello se utilizan diversos fármacos en medidas adecuadas. “Lo que hacen los anestesiólogos habitualmente es mezclar los compuestos en dosis precisas para lograr esas cuatro metas en anestesia general. Una inducción incorrecta podría ser cuando una persona pierde el conocimiento y está relajada, pero por distintos motivos uno se da cuenta de que puede haber dolor por las respuestas del cuerpo”, detalló.

La frontera entre la medicina y el veneno

Así es que Rosetti recuerda la importancia de la dosificación, lo que explica es la diferencia entre “un remedio y un veneno”. "El margen de seguridad de este fármaco es inmenso. Se define como la relación entre la dosis terapéutica y la dosis tóxica; cuando la distancia entre ambas es muy amplia, la sustancia es muy segura”. En el caso de estos productos, advierte Rosetti, “tienen un amplio rango de fiabilidad en la práctica cotidiana”.

Recalcando la nobleza de estos insumos, advierte que una sobredosis no puede ocurrir bajo la supervisión profesional. “El problema surge cuando se usan de forma recreativa en cantidades que las personas no controlan, con mezclas o sin monitoreo”, recalca. “Todo fármaco tiene efectos adversos relacionados con el exceso, como la depresión respiratoria o la hipotensión, pero en un entorno bajo control, estas situaciones se solucionan", expresa el médico, tratando de brindar tranquilidad sobre una droga que conmocionó a la opinión pública en este 2026.

Un uso estrictamente institucional

En un ambiente controlado, bajo la mirada de profesionales, los efectos del preparado no deberían generar mayor inquietud. “Cualquier depresión respiratoria que el compuesto pueda producir no sería un problema con un experto que te brinde oxígeno asistido. Esto debe transmitir calma: en la labor diaria, estas drogas tienen un nivel de protección muy alto".

Por último, advierte cómo estos productos son inaccesibles para quienes no participan al interior del ámbito médico y farmacológico. "Estos son fármacos de uso institucional; no se encuentran en las farmacias. Las intermediarias de los laboratorios los distribuyen directamente a los centros hospitalarios. Uno no puede ir a comprar una ampolla de propofol o de fentanilo en una farmacia para uso habitual", concluyó.