El regreso de Luis Miguel Rodríguez a la Liga Tucumana no podía ser de otra manera: con gol y con su sello. En el duelo entre Ñuñorco y Santa Rosa, el “Pulga” se hizo cargo de un penal y dejó en claro que la calidad no se negocia.

Con la tranquilidad de los que entienden el momento, el “10” acomodó la pelota en el punto penal, tomó aire y ejecutó con una sutileza que descolocó por completo al arquero Gonzalo García. No hubo potencia, ni apuro: fue un toque preciso, al otro palo, para firmar el 3-1 y desatar el festejo.

El tanto no solo selló el resultado, sino que también marcó el debut oficial del ídolo en la Liga Tucumana, un estreno que generaba expectativa y que terminó cumpliendo con lo esperado.

Antes, el “Tigre” de Monteros había abierto el marcador con los goles de Darío Romero y Carlos López, mientras que para Santa Rosa había descontado Luis Valentín Roldán.

Pero la escena quedó para él. Porque cuando la pelota pesó, el “Pulga” volvió a hacer lo de siempre: decidir con clase. Y en su primera función en el fútbol tucumano, dejó en claro que sigue siendo distinto.