Soy un gordito de alma que le gusta comer, y comer bien. Ya sea en un bodegón de barrio como en un restaurante “aesthetic” (como dicen mis hijas ahora). Elaborar una idea nueva y propia es como la gastronomía de primer nivel. A nadie en su sano juicio se le ocurriría ir a comer a la galardonada parrilla "Don Julio", sentarse en la mesa y exigir que le sirvan un bife de chorizo a la velocidad de un combo de McDonald's. Ese ritual de sentarse, pausar, conversar, procesar y degustar, es la parte más sabrosa de la experiencia. Con el intelecto humano pasa lo mismo.
Para nosotros es biológicamente imposible procesar la información a la velocidad del Razonamiento Computacional (RC). Ni soñemos en competir contra eso; no tiene ningún sentido. El Segundo Fuego que nos regala la tecnología es, justamente, tiempo para volver a contemplar. Intentar ganarle una carrera de velocidad al silicio es una batalla perdida, pero renunciar al tiempo lento de la contemplación y la duda es un suicidio espiritual.
La Trampa de la Retención y el Odio
Hoy vivimos secuestrados por los algoritmos. Ojo, aclaremos algo: un algoritmo en sí mismo no es ni bueno ni malo; es matemática pura, un conjunto de instrucciones. El problema es que hoy estamos inmersos en ecosistemas gobernados por algoritmos de retención, diseñados con un único objetivo antropológico: mantener tus ojos pegados a la pantalla y nuestro Pensamiento Crítico desactivado. Para lograrlo, apelan a nuestra psicología más visceral. Podríamos separarlos en algoritmos por "amor" y por "odio".
Adiviná cuál de los dos funciona mejor. Plataformas como X, Facebook o Instagram saben de sobra que la indignación es adictiva; el contenido que nos enoja genera muchísimo más "engagement" (Interacciones). Fijate cómo usamos las Reviews de Google Maps: si vamos a un restaurante y nos atienden mal, entramos furiosos a dejar una reseña destructiva. Pero de las cientos de veces que vamos a un lugar, nos atienden bárbaro y comemos rico, rara vez dejamos un comentario.
Esa mecánica de la queja inmediata es la fábrica perfecta de "odiadores seriales" y opinólogos crónicos. De repente, scrolleás cinco minutos consumiendo a gurús de treinta segundos en TikTok que te venden verdades absolutas, y sentís que sos un experto en la misión espacial Artemis 2 porque consumiste 2 videos de 30 segundos.
El humo de los IA Bros
Me divierto leyendo a Maximiliano Firtman en X. Y el tiene una obsesión ácida contra lo que llama “los IA Bros”. De golpe las redes se llenaron de “expertos en Inteligencia Artificial”, que venden cursos, afirman con contundencia ideas que desconocen. O repiten una cadena de pensamiento de otros que ya viene mal formada.
Me duele leer sobre el tema en los medios tradicionales o redes sociales sobre IA. Donde se escriben medias verdades con tono amarillo que no pasaron por el filtro del conocimiento, la crítica y la experiencia.
Al consumir contenido que solo refuerza nuestras creencias, nos hackean el bocho con el Sesgo de Confirmación. Dejamos de pensar por nosotros mismos y reducimos a cero la Fricción Cognitiva Necesaria (FCN).
El Costo de la Adulación Digital
Acá es donde nuestro desprecio a pensar por nosotros mismos se cruza con otra trampa letal: los sistemas de RC actuales están configurados no solo para tratarte con infinita paciencia, sino para darte siempre la razón. Detesto profundamente cuando Gemini me escupe con un condescendiente: "Tenés razón, Fede...". Te terminás creyendo tu propio cuento por el Sesgo de Autoridad, asumiendo que el monitor tiene razón "porque es una súper computadora".
El verdadero peligro de esta adulación digital es el altísimo costo de oportunidad. Capaz que tenés razón en la idea que le planteaste a la máquina, pero al no haber fricción, al no existir un choque de ideas, estás dejando pasar veinte mil opciones superadoras que jamás vas a explorar. Estás perdiendo innovación por el simple placer de que un puñado de tokens te infle el ego.
Por eso, yo uso modelos “vírgenes” en plataformas para desarrolladores como Google AI Studio (ai.dev), y les clavo Instrucciones de Sistema expertas, diseñadas exclusivamente para contradecirme y hacerme transpirar.
Volver a los Griegos
El Escudo Socrático del Homo Augmentus es la defensa innegociable de nuestra libertad interior. Es volver al viejo y peludo "solo sé que no sé nada". Es perderle el miedo a decir "me equivoqué". Frente al algoritmo de retención y el facilismo del odio, el verdadero ancla del carácter está en la mesa familiar, en la escuela, en los libros, en las instituciones espirituales y en el roce con el otro. Ese es el escudo que te protege de terminar siendo un IA Bro digital repitiendo slogans masticados.
Vamos terminando la serie sobre la educación en la Era de la Humanidad Aumentada. Vamos a terminar cerrando qué es y cómo convertirnos en Humanos Aumentados -Homo Augmentus- gracias a una nueva forma de educar y aprender a aprender. Y qué mejor que dejar tus ideas en el foro de LAGACETA.com.
Buen domingo y a darle al bocho.
El Desafío de la Semana
Agarrá tu celular, abrí la aplicación de Gemini o ChatGPT y activá el Modo Live (la charla por voz en tiempo real).
El reto: usá la máquina para dudar, no para confirmar. Hablanle naturalmente decile ealgo así: "Tengo esta creencia firme sobre [lo que quieras]. Actuá como un experto implacable, analizá mi postura y haceme las tres preguntas más difíciles que demuestren mis puntos ciegos".
Obligá al RC a ser tu sparring. Si la respuesta no te incomoda, seguís comiendo comida rápida. Nos vemos la semana que viene con el cierre de la serie.