A horas de que expire la tregua, las negociaciones de último momento entre Estados Unidos e Irán atraviesan un escenario de fuerte incertidumbre. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, canceló su viaje a Pakistán, donde debía encabezar una nueva ronda de conversaciones, mientras Teherán aún no confirmó si enviará una delegación.
La tregua vigente, iniciada el 8 de abril, tiene previsto expirar este miércoles, sin garantías de continuidad. En paralelo, el presidente Donald Trump advirtió que no está dispuesto a extender el alto el fuego. “No tenemos tanto tiempo”, afirmó en una entrevista, al tiempo que insistió en que Irán “tiene que negociar”.
La suspensión del viaje de Vance refleja el clima de indefinición. Tampoco se trasladaron a la región los enviados especiales de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes permanecen en Washington evaluando los próximos pasos.
Desde Teherán, el portavoz de la Cancillería, Esmail Baghaei, señaló que no hay “ninguna decisión final” sobre la participación en las conversaciones y cuestionó recientes acciones de Washington, en referencia al bloqueo en el estratégico estrecho de Ormuz.
Advertencias cruzadas y riesgo de escalada
Ambas partes mantienen posiciones duras. Trump advirtió que “muchas bombas empezarán a estallar” si no se alcanza un acuerdo, mientras que desde Irán aseguraron contar con “nuevas cartas en el campo de batalla”.
En este contexto, el posible fracaso de las negociaciones abre la puerta a una reanudación del conflicto armado.
Operativos militares y tensión en el mar
En paralelo, el Pentágono informó que fuerzas estadounidenses abordaron recientemente un petrolero sancionado por transportar crudo iraní. El operativo se realizó “sin incidentes”, aunque no se precisó su ubicación exacta, más allá de que registros lo situaban en el océano Índico.
Irán calificó estas acciones como una violación del alto el fuego y un acto de “piratería”, lo que añade más tensión a un escenario ya frágil.
El rol clave del estrecho de Ormuz
Uno de los puntos centrales del conflicto es el control del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por la que circula cerca del 20% del petróleo y gas mundial. Las restricciones impuestas por Irán han impactado directamente en los precios internacionales del crudo.
Antes del conflicto, la vía estaba completamente abierta al comercio marítimo. Washington exige su libre circulación, mientras que Teherán utiliza ese control como herramienta de presión.
Expectativa en Pakistán
En Islamabad, las autoridades mantienen la esperanza de que las conversaciones puedan reanudarse. El primer ministro Shehbaz Sharif impulsó gestiones diplomáticas contrarreloj para acercar posiciones.
Mientras tanto, el gobierno paquistaní reforzó la seguridad en la capital ante la posibilidad de recibir delegaciones internacionales, en lo que podría convertirse en el diálogo más importante entre Estados Unidos e Irán desde la Revolución Islámica de Irán.
Por ahora, el reloj corre y el margen para evitar una nueva escalada militar se reduce.