El fútbol argentino consume técnicos a una velocidad que Andrés Yllana conoce bien. En su mano a mano con LA GACETA, el entrenador de San Martín puso en palabras algo que muchos saben pero pocos dicen con tanta claridad: cambiar por cambiar casi nunca funciona.
"Estamos acostumbrados. Si ganás un fin de semana, el otro tenés que volver a ganar. Uno prepara los partidos para ganar siempre", reconoció, sin dramatismo. La presión es parte del trabajo y Yllana no se queja de ella. Lo que sí cuestiona es la lógica de cortar un proceso en el momento equivocado.
Para ilustrarlo, recurre a ejemplos concretos. "Lanús, Argentinos, Estudiantes son clubes que mantienen a sus entrenadores. En el caso de Estudiantes, cuántas veces estuvo en discusión el técnico y siempre se quedó... y terminó siendo campeón", señaló. La paciencia, bien entendida, tiene recompensa.
El argumento central de Yllana es que los procesos no siguen una línea recta. "Tienen su crecimiento, su bajada, su estancamiento. En ese estancamiento la clave es mejorar para volver a salir, no volver a empezar", explicó. Cuando un club interrumpe ese ciclo en el momento del estancamiento, pierde todo lo acumulado y vuelve a fojas cero.
El temple del que llega
"Si volvés a empezar, perdés todo el camino recorrido", sintetizó. Y esa frase tiene un destinatario implícito: todos los que rodean a San Martín y que ante el primer tropiezo piden un cambio. Yllana no lo dice como una defensa propia sino como una convicción futbolística. Los que llegan al objetivo, dice, son los que tienen el temple para atravesar las partes difíciles del camino sin salir corriendo.