Tarucas atraviesa su primer momento incómodo en la temporada. Las dos derrotas consecutivas encendieron algunas alarmas, pero puertas adentro, el mensaje no cambia. Al menos así lo transmite su capitán, Matías Orlando, que será titular este domingo desde las 18 frente a Peñarol, en La Caldera del Parque.
“En cuanto a los resultados, hemos tenido un bajón porque perdimos dos partidos seguidos. Pero lo más importante es que no hemos cambiado nuestro comportamiento como equipo, ni la forma de prepararnos ni la búsqueda de nuestro objetivo”, explicó el centro. Para Orlando, la clave está en sostener el proceso. “Confío en que el laburo va a dar sus resultados. Es duro, pero hay que seguir empujando y confiando en lo que hacemos día a día”, remarcó.
El análisis del capitán no esquiva la autocrítica. El golpe más fuerte fue la caída ante Selknam, en la que el equipo no logró imponerse ni desde lo mental ni desde el juego. “Tuvimos lagunas mentales, sobre todo en Chile. No nos encontramos. Incluso empezamos a dudar de nuestras fortalezas, y eso se notó”, reconoció. Esa falta de respuestas dentro del partido terminó condicionando el rendimiento colectivo.
Sin embargo, Orlando entiende que ese tipo de situaciones también forman parte del crecimiento. “Es parte del proceso. Obviamente uno quiere ganar siempre, pero también hay que saber atravesar estos momentos”, sostuvo.
En ese contexto, el foco del equipo cambió. Más que mirar la tabla o hacer cuentas, la prioridad pasó a ser el rendimiento propio. “Tratamos de no mirar tanto el resultado o la tabla, sino enfocarnos en lo que tenemos que hacer bien, en lo que tenemos que corregir y en seguir insistiendo en lo que venimos haciendo bien. Si hacemos eso, el resultado se va a dar solo”, explicó.
El mensaje es claro: menos calculadora y más juego. “Hay que ir al detalle, al minuto a minuto, a pelota a pelota. Hoy lo único que podemos controlar es lo que hacemos dentro de la cancha y tratar de frenar lo que hace el rival”, agregó.
Uno de los puntos que más preocupa puertas adentro es la desconexión entre lo que se entrena y lo que se muestra en los partidos. Tarucas viene de semanas de trabajo muy positivas, incluso con la visita de integrantes del staff de Los Pumas. Pero eso no se reflejó en los resultados. “Tuvimos dos de las mejores semanas de entrenamiento de la temporada, pero no así los dos mejores partidos”, admitió Orlando.
Ahí aparece otro desafío: la gestión de la energía. “También hay que saber equilibrar la carga para llegar al fin de semana en el nivel más alto, con la capacidad de explotar en el partido y no gastarla antes”, explicó, en referencia a la preparación semanal.
En ese proceso, la presencia de entrenadores del seleccionado nacional funciona como un refuerzo importante. En ese sentido, Tarucas recibió la visita de Juan Fernández Lobbe y Andrés Bordoy en la última semana, con quienes compartieron dos entrenamientos. “El mensaje que traen es muy claro: buscan que los jugadores mejoren, que haya competencia y que se apunte al profesionalismo. Además, ayudan a reforzar lo que venimos diciendo como líderes y como cuerpo técnico”, destacó.
Para Orlando, ese tipo de intervenciones tiene un impacto especial en los más jóvenes. “Cuando viene alguien como Felipe (Contepomi), el ‘Corcho’ o el ‘Dogo’, y te marca un detalle, quizás le das más importancia. Pero, en realidad, es lo mismo que venimos trabajando. Eso ayuda a que todos crean un poco más”, explicó.
En paralelo, el capitán también se permitió una mirada sobre el contexto del torneo, que sigue creciendo en nivel. La reciente incorporación de Emiliano Boffelli a Capibaras fue una señal en ese sentido. “Soy muy amigo de él, le escribí para felicitarlo. Me parece espectacular, eleva el nivel de la liga y ojalá podamos enfrentarlo acá en Tucumán”, contó.
Más allá de las historias individuales, el presente de Tarucas exige respuestas colectivas. Y Orlando lo tiene claro. “El resultado es consecuencia de nuestro laburo y de poder trasladarlo a la cancha”, insistió.
El partido ante Peñarol aparece como una oportunidad ideal para hacerlo. Para volver a creer. Para recuperar sensaciones. Y, sobre todo, para demostrar que el equipo sigue siendo el mismo que supo marcar el ritmo del torneo.
Tarucas necesita una reacción. Pero, según su capitán, no tiene que buscarla afuera. Tiene que encontrarla en lo que ya sabe hacer.