La riqueza gastronómica de la Argentina está concentrada en un punto del país donde son 300 las noches donde el cielo se muestra con todo su esplendor. En el Parque Nacional el Leoncito, el firmamento nocturno se abre sin más obstáculos, y la inmensidad del cielo se encuentra con la vastedad de las montañas y sus picos nevados. Una de las visitas más diáfanas del mundo se abre allí, en la falda occidental de la Precordillera sanjuanina.
Viñedos, paseos en globo y valles soñados: el pueblo argentino que fue reconocido por la ONU como uno de los mejores del mundoLa vida refulge en el Praque Nacional El Leoncito, un refugio de biodiversidad donde el cuis chico y la culebra conejera corren entre retamos y jarillas. El cielo acompaña las sierras y planicies puneñas resplandeciente. La peusta dle sol solo es un preludio del espectáculo que viene después cuando el firmamento realmente se encienci y el cielo más transparente se abre lleno de brillo.
Un centro para la observación astronómica
El Parque Nacional El Leoncito destaca por ser uno de los resguardos de la observación astronómica. Sus cualidades atmosféricas transformaron a esta área de San Juan en uno d elos centros de admiraicón astronpomica más importantes del hemisferio sur y de divulgació científica del espacio, detsacdose tambien en el mapa mundial. Estas condiciones hacen que el área cuente con más de 300 noches despejadas en el año, convirtiéndose en una ventana hacia el espacio más profundo.
Debido a su clima árido y la escasez de lluvias, el aire mantiene una transparencia excepcional. Estas condiciones únicas permitieron la instalación de dos gigantes de la ciencia: el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO) y el Observatorio Carlos Urrico Cesco. Ambos centros posicionan a San Juan en el mapa mundial de la divulgación científica y la observación del espacio profundo.
Un cofre de la flora y fauna argentina
Aunque los observatorios ofrecen visitas guiadas durante el día, la verdadera magia comienza cuando el sol se oculta. A través de los potentes telescopios, las estrellas radiantes, los planetas y los satélites parecen estar al alcance de la mano, suspendidos en el aire límpido de la montaña.
En el Parque El Leoncito se observa una gran cantidad de flora y fauna. Además del cuis chico y la culebra conejera, el chinchillón y reptiles, como el lagarto y la lagartija, eligen los faldeos rocosos para asolearse. Las tropillas de guanacos o grupos de suri cordilleranos se dejan ver sólo en las ciénagas o en los extensos llanos. En ocasiones, se puede apreciar al zorro colorado y muy raramente se deja ver algún puma. Si se eleva la mirada hacia las alturas seguramente se observa el vuelo de algún aguilucho o el planeo de un águila mora.
Un paisaje para cada estación
El Leoncito es un destino que se transforma con el calendario. En verano, el arroyo y la Cascada El Rincón brindan un alivio fresco frente al sol sanjuanino. Al llegar el otoño, las hileras de álamos se tiñen de un amarillo vibrante que, meses después, el invierno cubrirá de un blanco absoluto con las nevadas. La primavera, finalmente, devuelve el estallido de colores a las ciénagas, confirmando que este rincón de Calingasta es mucho más que una ventana al universo: es un tributo a la vida silvestre.
El 15 de Octubre de 2002 esta región de Calingasta fue declarada Parque Nacional por Ley Nº 25.656. Está ubicada sobre los faldeos occidentales de las Sierras del Tontal (Precordillera), en el Departamento de Calingasta, al suroeste de la Provincia de San Juan. Sus 89.706 hectáreas resguardan una muestra en buen estado de las comunidades típicas de la Precordillera Cuyana. Se protegen también sitios históricos, yacimientos paleontológicos y áreas de interés arqueológico, incluyendo una parte del trayecto del Camino del Inca.
Con la creación del área protegida también se evitan posibles efectos erosivos y contaminantes, garantizando de este modo las cualidades atmosféricas de la región que hacen que sea uno de los mejores sitios del planeta para la observación de astros.