Durante casi tres horas, el silencio en la sala de audiencias fue espeso, interrumpido únicamente por la crudeza de los datos y el impacto de las imágenes proyectadas en las pantallas. No era solo un informe técnico; era la reconstrucción minuciosa de un final anunciado. Con una postura de "absoluta certeza" y ante la mirada desgarrada de los familiares de la víctima, la fiscal Luján Sodero Calvet pronunció un alegato implacable contra José Eduardo Figueroa por el crimen de Mercedes Kvedaras.

Apoyada en pruebas científicas y un análisis profundo del control machista, la fiscalía desnudó la mecánica de un crimen que ocurrió justo cuando la víctima intentaba recuperar su autonomía. La frase que quedó flotando en el aire resumió la tesis de una acusación que hoy solo admite la prisión perpetua: "Él decidió poner fin a su vida cuando ella decidió ser libre".Un crimen de poder en "el apogeo de la vida"

Sodero Calvet comenzó describiendo a la víctima como una mujer joven de 37 años que, tras años de esfuerzo, había logrado una estructura sólida y estaba lista para dar un giro a su vida. Según la fiscalía, el móvil del asesinato fue la irrevocable decisión de Mercedes de separarse, algo que Figueroa no pudo aceptar.

"Ella tenía claro que no quería seguir viviendo de esa manera... tomó la decisión de cortar, le puso un fin a su matrimonio. Él se dio cuenta de esto y no lo aceptó. Como no lo aceptó, la mató".

La fiscal enfatizó que la muerte de Mercedes ocurrió cuando ella empezaba a emanciparse: "La decisión no iba a ser de ella, de irse, de ser libre... La decisión la tomaba él y por eso la mató".

La autopsia: "Un cuerpo que gritaba"

Uno de los puntos más detallados del alegato fue la evidencia científica. La fiscalía desacreditó cualquier hipótesis de accidente o muerte súbita, basándose en los hallazgos de la autopsia, la cual fue consensuada inicialmente por todos los peritos.

"El cuerpo de Mercedes gritaba... es tan objetivo lo que ocurrió con este cuerpo que por sí mismo ha estado dando la prueba. Este cuerpo lo dice todo".

La causa de muerte fue establecida como asfixia mecánica mixta, combinando estrangulamiento manual y sofocación. Sodero Calvet describió un escenario de lucha brutal:

Múltiples lesiones vitales: El cuerpo presentaba equimosis y escoriaciones en rostro, cuello, brazos y piernas, todas producidas mientras Mercedes aún vivía.Triple mecanismo lesivo: Hubo compresión en el pecho, cuello, boca y nariz.Fuerza sostenida: "La estrangulación implica fuerza sostenida, persistente... Esto no es en un segundo. Hubo una acción dirigida y controlada por quien la estaba ejecutando".

Lucidez y manipulación: El descarte del "estado confusional"

La fiscalía fue tajante al rechazar que Figueroa hubiera actuado en un estado de inconsciencia o bajo una "emoción violenta". Destacó la logística desplegada por el imputado inmediatamente después del crimen, la cual incluyó arrastrar el cuerpo de Mercedes por la casa —pasando frente a las habitaciones de sus hijos— para ocultarlo en el auto.

"Nadie que no está en un estado de plena conciencia, pensante y reflexivo, hace esto... Él estableció una secuencia cronológica perfecta del antes, del durante y del después".

Además, se resaltaron los mensajes enviados por Figueroa a su círculo íntimo tras el hecho, donde incluso buscó culpar a la víctima: "Cuando le habla a la mamá de Mercedes le dice: 'Mercedes elegía a otros hombres'... Esa es una prueba categórica de cuál era su estado".

Un contexto de violencia sistémica

El alegato profundizó en la relación desigual de poder. Mercedes fue víctima de violencia verbal, psicológica y económica durante años. La fiscalía citó testimonios que describían a Figueroa como un hombre que la "ninguneaba", "desautorizaba" y "minimizaba".

Incluso se mencionó la manipulación ejercida sobre los hijos, especialmente sobre el mayor, Bautista, quien replicaba conductas de maltrato hacia su madre aprendidas de su padre. "Bautista es la prueba viva de la violencia sufrida... él lo tenía naturalizado, lo veía y lo replicaba".

La solicitud final: Justicia y Verdad

La fiscal Sodero Calvet solicitó formalmente que se investigue penalmente a los peritos de la defensa, Daniel Dip y Enrique Pruegger, por considerar que sus actuaciones fueron delictivas y carentes de todo rigor científico. En el caso del médico Daniel Dip, la fiscalía denunció su retractación pública e injustificada de las conclusiones de la autopsia que él mismo había firmado de común acuerdo originalmente, calificando su testimonio como un acto de gravedad inusitada que buscaba "acomodar la ciencia" a la versión del imputado. Respecto a Enrique Pruegger, se lo acusó de ejercicio ilegal de la profesión al intervenir sin estar matriculado en Salta pese a saber que era un requisito legal, y de introducir una hipótesis accidental basada en evidencia que "inventó o modificó", como una supuesta hendidura en la bañera que no existía. Por estas razones, la fiscalía pidió remitir las actuaciones a la justicia para que ambos sean investigados por el posible delito de falso testimonio, y en el caso de Pruegger, también por la violación de los artículos que regulan el ejercicio profesional.

"La sentencia debe transmitir la verdad... es la única manera que van a tener de hacer un cierre sanador y que redignifica a la víctima, reconociéndola como una víctima de violencia de género".

Para la fiscalía, José Eduardo Figueroa, siendo abogado, tenía un "especial deber de respeto a la ley", pero eligió ejercer el control absoluto sobre la vida de su esposa hasta el último momento.