En el último año, la recaudación nacional bajó, en valores constantes, en ocho de los 12 meses. Además, esos registros vienen siendo negativos desde agosto pasado, por siete meses consecutivos, y las caídas se agravaron en el tiempo, resultando de -7,9% y -9,6% interanual en enero y febrero de este año, respectivamente. Marzo no ha sido la excepción a la regla. Salvo el caso especial de mayo pasado, por una situación particular ligada al impuesto a las Ganancias, la evolución interanual de la recaudación nacional empeoró marcadamente desde el devengamiento de los meses del segundo semestre, seguramente influido por las consecuencias sobre la economía que emergieron de las elecciones legislativas del año pasado, con subas de tasas y estancamiento de la actividad. Pero aún cuando algunas de las variables iniciaron un proceso de normalización poselectoral, no ocurrió lo mismo con la recaudación tributaria, indica un reporte elaborado por los economistas del Ieral, Marcelo Capello y Martín Fiore. Eso ha impactado también en Tucumán. Las proyecciones del primer cuatrimestre señalan que la baja de las transferencias por coparticipación y por los impuestos provinciales rozan los $40.000 millones. ¿Cómo se compensa esa situación? Con mayores restricciones presupuestarias. Aún así, la gestión del gobernador Osvaldo Jaldo considera que la provincia podrá mantenerse en la ruta del equilibrio fiscal en tanto se sostenga esa política fiscal.

“Tucumán no tiene minería ni es una provincia petrolera, pero sí posee un potencial productivo, industrial y comercial muy importante. Por eso, Tucumán está entre los siete distritos que en 2025 tuvieron superávit fiscal. En un año difícil, la provincia terminó con superávit”, afirmó ayer, en conferencia de prensa, el mandatario provincial. Córdoba, Formosa, Jujuy, Neuquén, San Juan y Santiago del Estero son las otras jurisdicciones que, según los datos de Politikon Chaco, completan el lote de distritos que no cerraron el año pasado con números en rojo.

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Jaldo hizo un balance del comportamiento fiscal tucumano durante su gestión. Recordó que en 2024 se realizaron los recortes del gasto público con lo que se conformó un Fondo Anticíclico que “era equivalente a una planilla y media o dos planillas de sueldo de ahorro, para afrontar cualquier emergencia económica, financiera o presupuestaria”. Durante 2025, las condiciones económicas del país fueron otras. Cayó el consumo a nivel nacional y, por ende, los recursos coparticipables. “Los 24 distritos de la República Argentina perdimos recursos nacionales, pero no todas las provincias estaban posicionadas de la misma manera”, acotó el jefe del Ejecutivo. “El 95% de la coparticipación federal está compuesto por IVA y Ganancias. Cuando cae el consumo y la venta, la consecuencia inmediata es la caída de la recaudación”, acotó el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad.

Reparto de partidas

La tendencia se mantuvo hasta estos días. “El desafío de hoy no pasa tanto por el superávit, sino por sostener el equilibrio fiscal”, dijo a LA GACETA. El Gobernador respaldó el esquema diseñado por el ministro para mantener las restricciones presupuestarias que garanticen déficit cero en las cuentas públicas. El área económica instrumentó un sistema de reparto de partidas de acuerdo con la evolución de los ingresos y no tanto por lo que se presupuestó originalmente. “Todos deben hacer el esfuerzo para sostener l equilibrio en las cuentas”, reforzó Jaldo. Aclaró que esto no implica que la Provincia no disponga de fondos para invertir, por ejemplo, en seguridad con la compra de equipamiento, en salud, si es necesaria la ampliación en la atención en los hospitales o en educación, si se requieren obras de mantenimiento de escuelas públicas.

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“El superávit fiscal al cierre de diciembre de 2025 fue posible gracias al trabajo conjunto de todos los ministros. Trabajamos en equipo y eso permitió mantener el equilibrio a través del Fondo Anticíclico, que disminuye por la caída de los recursos vinculados al consumo”, fundamentó el titular de Economía.

Jaldo, finalmente, enfatizó que, frente a la reducción de los ingresos y a la disminución de partidas presupuestarias en algunas áreas del Estado, “la prioridad pasa por preservar la paz social”. “El empleo y los ingresos son la base que sustenta ese estado”, indicó. Desde ese punto de vista, agregó que los salarios estatales están garantizados. La Provincia requiere de unos $218.000 millones (monto bruto) para abonar las remuneraciones mensuales de una dotación de personal que alcanza los 120.000 puestos.