El primer cuatrimestre del año se cerró con el peor de los datos. Por primera vez en mucho tiempo, en Tucumán se secuestró más cocaína que en Salta y en Jujuy, provincias que históricamente ocuparon el centro de la ruta narco del país por su cercanía a Bolivia, principal productor mundial de esta droga.
Luchar contra el narcotráfico es responsabilidad de la Nación; las provincias colaboran y hasta se comprometieron haciéndose cargo de los casos de narcomenudeo. Pero sigue siendo insuficiente. Desde la década de los 80 hasta la fecha, ninguna gestión pudo poner fin al tráfico de estupefacientes. La era del mileísmo tampoco estaría marcando una diferencia y no encontraría el rumbo para, al menos, no quedar en la historia por la expansión narco. Especialistas sostienen que la partida de Patricia Bullrich del Ministerio de Seguridad tiene que ver con esta situación. Su sucesora, Alejandra Monteoliva, tendría otra visión del problema. Las estadísticas no la estarían acompañando: en su gestión, el secuestro de cocaína ha caído un 30% con respecto al mismo período del año pasado.
“El NOA fue abandonado por la Nación”, sostuvo el legislador José Cano. “Tucumán puede hacer un gran esfuerzo, pero si no es acompañado, los resultados serán insuficientes”, añadió el dirigente radical, que pretende que en la próxima reunión del Parlamento del NOA el narcotráfico ocupe un papel central dentro de la agenda. “Espero que esta vez no haya excusas para tratarlo, porque hay demasiadas falencias; especialmente, no hay inteligencia criminal”, agregó.
Las estadísticas también respaldan los dichos del legislador opositor. De los 1.533 kilos de cocaína decomisados hasta el jueves pasado, los investigadores no pudieron confirmar cuál era el destino de casi 1.100 kilos. “No hay grandes investigaciones; la mayoría son casos de prevención, es decir, cargamentos que son detectados por casualidad o por pericia de los uniformados. La gran pregunta es cuánta droga logra pasar sin ser descubierta”, sostuvo una fuente judicial. Cano recordó el operativo realizado en enero, en el que la Policía de Tucumán secuestró, investigando una causa de amenazas, 146 kilos de marihuana. “Nunca se supo de quién era esa droga”, recalcó.
Presupuesto y malestar
“Menos presupuesto, más narcotráfico”, fue el teorema que planteó el legislador Gerónimo Vargas Aignasse. El parlamentario oficialista explicó que la “motosierra” de Milei también llegó a los programas destinados a la lucha contra el narcotráfico. Indicó que en 2025 se habían destinado $151.223 millones, mientras que para este año los fondos asignados fueron de $133.391 millones; es decir, tuvieron una caída de casi $18.000 millones. “El dato relevante es otro: si se ajusta por inflación, la reducción real supera ampliamente los $28.000 millones, profundizando el recorte en términos de capacidad operativa efectiva”, sostuvo.
Usarán motos para la lucha contra el narcotráfico en TucumánSegún Vargas Aignasse, esta disminución del presupuesto trae sus consecuencias. “Hay menos recursos para investigar, menos operativos, menos control territorial y una menor capacidad de respuesta frente a organizaciones criminales cada vez más sofisticadas”, opinó. “Cuando el delito más lucrativo del mundo, como el narcotráfico, sigue expandiendo sus redes, bajar el presupuesto no es ajustar: es retroceder. Y ese retroceso no se queda en una planilla en Buenos Aires. Se traduce en más droga circulando en las provincias del Norte, más violencia y más daño social”, agregó.
Cano y Vargas Aignasse suelen protagonizar acaloradas discusiones en cada sesión. Pero en materia narco coinciden en varios puntos. “Los salarios de quienes tienen la responsabilidad de custodiar nuestras fronteras se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Es una contradicción estructural insostenible. No se puede enfrentar a organizaciones criminales multimillonarias con fuerzas desfinanciadas y precarizadas”, sostuvo el oficialista.
Jaldo: “No claudicaremos en la lucha contra el narcotráfico”El opositor también coincidió y se mostró preocupado por el crecimiento de casos de corrupción entre los integrantes de las fuerzas federales y provinciales. “Se tiene que implementar de una vez por todas una división que se encargue de investigar a los efectivos y su crecimiento patrimonial”, sostuvo el radical. “Desinvertir en seguridad y desvalorizar a sus agentes no es neutro. Es, en los hechos, favorecer el crecimiento del delito”, destacó el peronista.
Un tema tabú
El tema narco aparece como una cuestión de difícil tratamiento a nivel regional. Por ejemplo, el gobernador Osvaldo Jaldo invitó a sus pares Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy) y Elías Suárez (Santiago del Estero), junto a sus ministros de Seguridad y jefes de las fuerzas, a un encuentro que se iba a desarrollar en nuestra provincia con el único propósito de crear y mantener una línea de trabajo en conjunto. Estaba prevista la presencia de la ministra Monteoliva para que el plan contara con apoyo de la Nación. Sin embargo, el cónclave se suspendió y nada indica que se realice en el futuro.
Narcotráfico en el NOA: fronteras débiles y fuerzas bajo presión“Evidentemente no es un tema que les interese”, sostuvo una fuente de la Casa de Gobierno, que confirmó que el dirigente tranqueño sigue empecinado en endurecer aún más la lucha contra el tráfico de estupefacientes.
Pérdidas y algo más
Tucumán perdió con la partida de Bullrich del área de Seguridad. La ahora senadora tenía contacto directo con Jaldo y con el ministro de Seguridad, Eugenio Agüero Gamboa. No sólo ponía como ejemplo los resultados conseguidos en la provincia, sino que sus visitas eran frecuentes para lanzar planes o respaldar alguna acción, como la inauguración del penal de Benjamín Paz o la reinauguración de un centro de formación de gendarmes en el sur de la provincia.
Cuentan que esas son imágenes del pasado y que ahora la relación es tan fría como el invierno de Alaska. ¿El diablo de la política habrá metido la cola en tiempos en los que ya comienza a sentirse el calor electoral? Habrá que esperar para encontrar una respuesta a ese interrogante.
La Iglesia advirtió al Gobierno: "Cuidado con que el Estado se retire de los barrios porque avanza el narcotráfico"Lo único cierto es que el presente es complejo. En el primer cuatrimestre de 2026 se incrementó un 15% el secuestro de cocaína y aumentó más del 100% el decomiso de marihuana. Si esas cifras encienden alarmas, el panorama se torna mucho más preocupante porque en la provincia se nota el avance de la narcocriminalidad, es decir, delitos vinculados al tráfico de estupefacientes. Por ejemplo, se conocieron expedientes abiertos por lavado de activos de una organización criminal de Brasil y por el tráfico de armas. Hay tiempo para actuar y así evitar que los narcos se terminen apoderando del NOA y que Tucumán, como el resto de las provincias de la región, sufra sus consecuencias.