Cinco puntos separan a San Martín del liderazgo de Gimnasia de Jujuy. No es una diferencia abismal con más de la mitad del torneo por delante, pero tampoco es un número que permita distracciones. El problema es que el “Santo” acaba de tener uno de los golpes más duros: quedó eliminado de la Copa Argentina por penales contra Banfield, después de haber empatado en los 90’ y de haber merecido ganar. Ese tipo de mazazos deja marca, y la pregunta que sobrevuela La Ciudadela es si el equipo de Andrés Yllana tiene la fortaleza para sacudírselo de encima y responder de la mejor manera posible: ganándole al líder en casa.
Porque ese es exactamente el desafío. No es un rival cualquiera el que llega, sino el mejor equipo de la zona B, el que más puntos hizo y el que más consistente fue en estas 11 fechas. San Martín llega con interrogantes y con la necesidad urgente de encontrar respuestas. Estas son las claves que necesita resolver para dar el golpe:
- Ganar el medio campo sin apresurarse. Gimnasia presiona alto y gana muchas segundas pelotas en la zona media. En los partidos en los que el “Santo” perdió el hilo, la causa casi siempre fue la misma: el equipo se tentó con salir rápido, perdió la pelota demasiado seguido y le regaló al rival las transiciones que más le gustan. Contra el “Lobo jujeño” eso tiene un costo altísimo. San Martín necesita al menos un volante que juegue con pausa, que sepa cuándo retener y cuándo acelerar, y que no se deje llevar por la ansiedad del resultado.
- Abrir el juego por las bandas. Gimnasia juega posicional y controla bien los espacios interiores, pero cuando se la sacan y el rival mete un extremo a la espalda del lateral, el sistema se desordena. En La Ciudadela, San Martín consiguió tres empates contra Patronato, Deportivo Maipú y Chacarita, y apenas dos victorias frente a Nueva Chicago y Atlético de Rafaela. En esos partidos el equipo tendió a buscar soluciones por el centro, chocando contra bloques ordenados. Esta noche necesita amplitud, profundidad por los carriles y generar desde afuera para que el área rival no se convierta en un laberinto.
- Ser efectivo cuando llegue. San Martín genera situaciones pero no siempre las convierte. La victoria 2 a 1 contra “La Crema” con goles de Facundo Pons y Nicolás Ferreyra fue la excepción más reciente a esa tendencia, y es exactamente el modelo que Yllana necesita repetir. Gimnasia tiene una defensa sólida que cuando el rival no concreta, crece en confianza y empieza a proponer más. Si el “Santo” falla sus primeras chances, el partido puede complicarse más de la cuenta.
- Responder emocionalmente. Venir de una eliminación dolorosa y pararse frente al líder tres días después exige un estado mental particular. No ansiedad, no desesperación, pero tampoco parálisis. El equipo que mejor procese el golpe de Salta y salga al campo con la cabeza fría va a tener una ventaja invisible pero real. Yllana lo sabe, y también sabe que a los partidos “grandes” suelen ganarlos los equipos que saben convivir con la presión sin que les cambie el juego.
- Sostener la solidez defensiva. En este torneo San Martín demostró ser un equipo difícil de lastimar. Concede poco y cuando está ordenado atrás, el bloque funciona. Pero Gimnasia tiene recursos para romper esa estructura: circula con paciencia, mueve al rival de lado a lado y espera el momento justo para atacar el espacio. Si el “Santo” pierde la forma defensiva en algún pasaje del partido, el “Lobo jujeño” tiene la capacidad y los jugadores para castigarlo sin aviso.
El contexto general también habla. En la tabla, Tristán Suárez y Atlanta no lograron sumar de a tres unidades, pero de todos modos, acechan de cerca los puestos de arriba.
Por este motivo, una victoria este martes no sólo recortaría la diferencia con Gimnasia sino que consolidaría al “Santo” como uno de los candidatos reales, más allá de las dudas que generaron los empates acumulados en casa. El torneo llega a un tramo en el que los puntos pesan el doble y los equipos que no resuelven sus problemas internos empiezan a quedar rezagados.